McCain planta cara en el congreso de La Raza
El Universal, 15-07-2008SAN DIEGO, California. John McCain se balanceó sobre el escenario y, como si lanzara una pelota de béisbol, arrojó el micrófono al hombre que levantaba los brazos a tres pasos de él. Enrique Morones llevaba una camiseta negra con la leyenda Ángeles de la frontera. Atrapó el micrófono y disparó la pregunta: ¿Si es presidente emitiría una orden ejecutiva para frenar las deportaciones en su primer día de gobierno?
McCain escuchaba una serie de preguntas al término del discurso que pronunció ante el Consejo de la Raza y era la cuarta vez que le caía encima una lluvia de quejas relacionadas con las redadas, las familias divididas, los hijos que se quedan sin padre de un día a otro, los migrantes que mueren en el desierto y la militarización de la frontera con México.
El virtual candidato republicano no se amilanó. Caminó en el escenario hacia donde estaban sus interlocutores y permitió que le preguntaran una y otra vez. Y cuando los organizadores retiraron el micrófono, aventó el suyo, casi desafiante, y escuchó la última interrogante con las cejas arqueadas y los brazos abiertos a la altura de la cintura, como boxeador en busca de pelea.
Vengo de un estado fronterizo y sé que las drogas entran por la frontera y están matando a los estadounidenses y Estados Unidos debe asegurar la frontera, aun si usted no está de acuerdo, respondió McCain a Morones. Un ligero tono rojo le encendía el rostro.
Antes, Juan Salgado, un hombre de rostro cenizo venido de Chicago, hijo de un ex veterano de guerra como McCain, le había preguntado si estaba dispuesto a aprobar en una sola iniciativa una reforma migratoria que comprendiera a los 12 millones de inmigrantes indocumentados, y si, como Obama, estaba decidido a hacer del asunto una prioridad en el primer año de su gobierno.
Si no representara una de las más altas prioridades, no hubiese puesto en riesgo mi candidatura al apoyar esa iniciativa. Coloqué los intereses de mi país antes, trabajando por esa reforma. Mis acciones hablan por lo que hice, dijo McCain. Pero si queremos aprobar una reforma necesitamos asegurarnos de que los estadounidenses tengan la confianza de una frontera segura. Estoy muy orgulloso de la Iniciativa Mérida y vamos a trabajar juntos. Los traficantes de drogas están matando policías en México y vamos a trabajar con el gobierno de México. Salgado insistió: Sólo dígame, ¿sí o no aprobaría una reforma migratoria en una sola iniciativa? Sí, sí, sí y sí, respondió McCain, alzando la voz ligeramente.
En momentos críticos de mi campaña, cuando mis críticos decían que era un suicidio hacerlo, decidí apoyar la reforma migratoria. Barack Obama eludió algunas de esas votaciones clave e incluso apoyó otras enmiendas que mataron la reforma, dijo, respondiendo a las críticas que sobre este tema le ha lanzado su rival demócrata.
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