"Los vivos no pedían ayuda, sólo se lamentaban entre los muertos"

Deia, Rubén Darío García León, 13-07-2008

santa cruz de tenerife. Los inmigrantes que llegaron con vida en un cayuco a la isla canaria de La Gomera no tenían fuerzas ni para pedir ayuda, sólo emitían lamentos entre los cuatro cuerpos sin vida de compañeros que les acompañaron hasta el final de la trágica travesía, sintetizaron testigos del hecho.

Los testigos también manifestaron que producía cierta extrañeza que algunos de los ocupantes del cayuco estaban en muy mal estado, mientras que otros daba la sensación de que estaban bien de salud.

Según declararon algunos de los supervivientes de esta barcaza, el viaje lo iniciaron 70 seres humanos en las costas de Guinea Bissau, a las que algunos llegaron tras meses de caminar por territorio africano.

Iniciada la travesía, las dificultades no disminuyeron y tras muchos días en la mar se desorientaron y se perdieron, a la vez que la comida escaseaba y acabaron con el agua.

Durante la travesía algunos perdieron todo aliento y, según los supervivientes, fallecieron y sus cuerpos fueron arrojados a la mar.

El cayuco estaba a un kilómetro de la costa del municipio gomero de Alajeró cuando fue avistado. Los agentes de la Guardia Civil, efectivos de Cruz Roja que se acercaron para ayudar se encontraron un cayuco en el que cuerpos con vida y muertos se entremezclaban.

Los inmigrantes que estaban en mejor estado fueron sacados con la ayuda humana, mientras que los que presentaban peor situación y los muertos fueron izados con una grúa de la que pendían cajones de acero inoxidable que se utilizan para los atunes, explicaron testigos.

De las bocas de los vivos no salían peticiones de ayuda, sólo lamentos en un idioma desconocido para quienes intentaban salvar la vida a los recién llegados.

En el cayuco había 59 cuerpos, de ellos 55 con vida y cuatro muertos, y los servicios sanitarios enviaron a once de los vivos a diversos centros hospitalarios dada la gravedad de su situación.

El número de vivos disminuyó durante las últimas horas de la tarde del viernes, pues uno de los heridos, que había sido ingresado en el Hospital de La Gomera, falleció. Lo mismo le ocurrió a otro de los inmigrantes, que murió en el Hospital de La Candelaria, en Tenerife, al que había sido trasladado desde La Gomera. El mediodía de ayer el número de muertos es de seis y es posible que esa cifra aumente durante las próximas horas.

Todos los ocupantes de este cayuco, al menos los que llegaron a La Gomera, eran varones adultos.

Los supervivientes con mejor salud serán trasladados al centro de retención de Fuerteventura, donde seguirán los trámites para su devolución a sus países de origen.

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