La legislación cubrirá todas las realidades desde la inmigración hasta los problemas de conducta

la normativa "incluye a los menores extranjeros no acompañados, pero no los distingue"

Diario de noticias de Alava, i.a., 10-07-2008

vitoria. El objetivo integrador y educador que persigue el Gobierno Vasco con el decreto se pondrá especialmente a prueba con los menores que no responden al patrón que puede considerarse más normalizado en estos casos. Es decir, cuando a las circunstancias generales de desprotección social se unen además otros factores que generan otras necesidades más específicas. Es el caso de los menores extranjeros no acompañados y de aquéllos que tienen graves problemas de conducta.

En cuanto a los primeros, la normativa pretende buscar un trato igualitario para cualquier persona, sea de la nacionalidad que sea y, por ello, “los incluye, pero no los distingue”, afirmó el viceconsejero de Asuntos Sociales, Fernando Consuegra. Y es que, según explicó, los inmigrantes no tendrán por qué tener centros específicos para ellos, sino que también se promoverán los recursos mixtos en los que no influya el lugar de origen sino las necesidades requeridas por cada menor.

De esta forma, se pretende integrar a los jóvenes en la sociedad con un trato igualitario desde los inicios. A lo que no se refiere la ley es a la forma de establecer los mecanismos adecuados para conocer la edad de los menores inmigrantes, uno de los temas que más polémica ha generado en los últimos tiempos. Y es que se han detectado varios casos en los que los extranjeros supuestamente superaban los 18 años a pesar de estar alojados en centros de la red de protección de menores. En cuanto a esto el viceconsejero no quiso pronunciarse aunque sí afirmó que no es una competencia que corresponda a su departamento y que, por tanto, no está recogida en el decreto.

La normativa sí se muestra algo más explícita con los menores de entre 13 y 18 años con graves problemas de conducta. Desde el inicio, estos jóvenes entran en un programa específico para sus características y se les aloja en centros residenciales donde no podrá haber nunca más de diez personas. Además, y dada la singularidad de cada chaval, permanecerán en un edificio independiente, que podría contar con espacios reservados para la aplicación de medidas de aislamiento en casos extremos de necesidad. Con esto se pretende poder dar una mejor atención a los chavales y evitar conflictos como el reciente de la quema de un centro. >

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