"Algunos países desean copiar la política nazi de Italia contra los gitanos"

Diario de noticias de Gipuzkoa, joseba imaz, 09-07-2008

donostia. Ramírez – Heredia mostró en el seminario Diálogos para una nueva Europa que se celebra en Donostia su preocupación por el camino que han tomado algunos estados de la Unión Europea hacia el pueblo al que pertence.

Aquí tiene una oportunidad para correr el velo.

Seguimos siendo una de los grandes colectivos desconocidos, aunque seamos la minoría visible más grande de Europa. Hay quien dice que a los gitanos se nos conoce hasta por la forma de andar. Sin embargo, la realidad no va por ahí. Y quizá sea ese conocimiento lo que nos puede permitir la integración y la convivencia.

En Europa las fronteras siguen en pie. ¿Sería mejor la situación del pueblo gitano sin esos límites?

Haciendo honor al título de mi intervención – Los gitanos: un pueblo sin territorio en la Europa sin fronteras – , recuerdo algo que viví siendo yo eurodiputado. Cuando se debatía la Europa de los pueblos y la eliminación física de las fronteras entre los estados miembros, yo tomaba la palabra y les decía: "Copien de nosotros, los gitanos, que, desde el principio de nuestra historia, nunca hemos creído en las fronteras.

¿Cuál es la situación del colectivo en el Estado?

España es el país objeto de envidia del resto de gitanos del mundo, en algunos aspectos. Nosotros no tenemos una ley de minorías que haga posible la participación activa de la población gitana como la que existe en Hungría. Pero el nivel de convivencia de los gitanos con el resto de la sociedad, aun siendo difícil, es objeto de atención y de sana envidia, sobre todo en Centroeuropa.

¿Los líderes gitanos no deberían incidir más en la necesidad de cumplir las normas de convivencia de los países donde viven?

Indudablemente. Sin embargo, para que haya verdadera convivencia hay que ceder. Hay fundamentos del derecho y la convivencia que son inamovibles y que deben ser aceptados por todos. La libertad, el respeto a los derechos humanos, el estado de derecho, la igualdad entre hombres y mujeres… Eso es innegociable. Si hay costumbres entre los payos que atentan contra esos principios, deben ser modificados. Y si existen entre los gitanos, no pueden ser objeto de negociación. Pero a los gitanos no se les puede pedir que se transformen de la noche a la mañana.

¿Qué opinión le merece la actitud que ha tomado el Ejecutivo italiano con los gitanos?

La política de Berlusconi es antidemocrática y represiva, con gravísimas connotaciones nazis y racistas. No se pueden tomar las huellas digitales de todos los gitanos que viven en Italia, incluidos los niños. Esto recuerda a una época muy negra de la historia que dio origen a las cámaras de gas. Algunos países desean copiar esa política, lo que debemos denunciar por todos los demócratas.

¿Está conforme con la posición de la UE en este ámbito?

Está siendo magnífica, gracias al comisario Vladimir Spidla. Estoy orgulloso de la postura que mantienen las instituciones hasta el momento, al menos en lo que referente a sus manifestaciones. Es importante que eso se materialice en medidas concretas.

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