Los Veintisiete avalan el plan de Francia para gestionar la inmigración

España impulsará "el aprendizaje de la lengua" entre los inmigrantes

La Vanguardia, , 08-07-2008

BEATRIZ NAVARRO – Cannes Enviada especial

Francia y España apuestan por enviar agentes nacionales a las comisarías de zonas turísticas
Sin diferencias de fondo entre países del norte o del sur, gobiernos de izquierdas o de derechas, los Veintisiete apoyaron ayer el plan francés para abordar el fenómeno migratorio con un pacto que recoge algunos planteamientos de la política impulsada por Nicolas Sarkozy. “El acuerdo ha sido unánime”, celebró el ministro francés de Inmigración Brice Hortefeux, destacando el apoyo del Gobierno español “a sus principios y matices”.

Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior, aseguró que el pacto “responde bastante bien al proyecto político español en materia de inmigración”. Tampoco plantea problemas a Italia: “Es óptimo”, dijo el ministro Roberto Maroni, mientras el alemán Wolfgang Schäuble celebró el enfoque equilibrado y que la decisión sobre los contingentes “no dejará de ser nacional”. Rubalcaba insistió en que inmigración selectiva “no significa sólo ingenieros”, sino buscar trabajadores en función de la necesidad de cada mercado laboral y las “expectativas legítimas” del país de origen.

París espera que los líderes europeos den su apoyo formal al pacto, pendiente de “ajustes”, en la cumbre de octubre, lo que facilitará la aprobación de la directiva para sancionar a los empresarios que explotan a trabajadores ilegales y la tarjeta azul para inmigrantes de elite. España defiende que se debe dar “un mensaje inequívoco” de que todos los que entren ilegalmente serán expulsados, algo que el Gobierno hace “todos los días”. “No es la parte más agradable”, dijo Rubalcaba, pero advierte a las mafias que esa no es la vía de entrada a la UE.

El pacto apuesta por atraer inmigrantes cualificados, extremar los controles fronterizos para evitar la llegada de ilegales y poner en marcha políticas de integración “con medidas específicas para favorecer el aprendizaje de la lengua”. Interrogado sobre los planes de España en este sentido, Rubalcaba subrayó que es “una de las novedades” que aporta el pacto a la política española, pero alegó que es “demasiado pronto” para decir cómo se concretará. En las comunidades con dos lenguas oficiales, aseguró que se buscará una “solución constitucional”. A propuesta de España, dijo “ya no es una obligación para los inmigrantes y sí para los Estados”, que deberán poner los medios para su aprendizaje.

Este es uno de los criterios que inicialmente recogía la versión europea del “contrato de integración de inmigrantes” que Francia utiliza y que inspiró al Partido Popular durante la pasada campaña electoral. La figura ha desaparecido, pero los conceptos se mantienen. En concreto, pide respeto a las identidades y valores de la UE como los derechos humanos, la libertad de expresión, la igualdad entre hombres y mujeres y la obligación de escolarizar a los niños.

Por otro lado, Francia hizo propuestas para “reconciliar a los ciudadanos con la UE” – en palabras de la ministra del Interior Michèle Alliot-Marie- entre ellas, que las comisarías en zonas turísticas cuenten con agentes de los países de origen de sus visitantes para traducirles y orientarles. El ministro checo ilustró la idea con un extraño ejemplo: si un francés se emborracha en Praga con “nuestra magnífica cerveza”, se sentirá más a gusto si un policía de su país lo lleva al hotel.

La idea encaja mejor en el afán protector de la presidencia gala – “la gente se queja mucho de la seguridad”- que en el espíritu de la construcción europea. Rubalcaba se atribuyó su autoría, como una forma más de cooperar: “Mejor en Girona que en León, y que me perdone el presidente”.

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