Secuestrados en casa
Cuatro individuos asaltan un chalé de Sopelana en plena noche, amordazan y atan a la familia, y consiguen escapar en el coche de sus víctimas
El Correo, , 07-07-2008A veces entra por la ventana algo más que la brisa marina. Una familia de Sopelana tuvo la desgracia de comprobarlo en la madrugada de ayer, cuando cuatro individuos se colaron en su chalé, un adosado ubicado en Arrietara, muy cerca de la playa, a través de uno de los ventanales. Los asaltantes, que según ha podido saber este periódico son de origen extranjero, posiblemente magrebíes, sorprendieron a los habitantes de la casa un matrimonio de mediana edad con hijos y procedieron a atarlos y amordazarlos para poder actuar con mayor libertad.
Ni los vecinos de la zona, ni la gente que en ese momento se encontraba en las inmediaciones muy cerca hay varios bares que los fines de semana bullen de actividad, sobre todo ahora en verano se percataron de lo que estaba ocurriendo. «Hemos visto alguna patrulla de la Ertzaintza, pero lo normal, nada que hiciera suponer que había pasado algo extraordinario», comentaban ayer con sorpresa desde uno de estos establecimientos.
Pero sí estaba pasando algo fuera de lo normal. Mientras en los bares se apuraban las copas al filo de la medianoche y en los chalés cercanos la gente disfrutaba de una plácida noche de sábado, los ocupantes de la casa asaltada sufrían la terrible experiencia de verse a merced de unos intrusos, que, después de registrar el chalé previsiblemente para hacerse con dinero y objetos de valor, abandonaron la vivienda por donde habían entrado. No acabó ahí la cosa. También robaron el coche de la familia, un ‘Volvo’, para escapar del lugar de los hechos.
Poco después, la Ertzaintza fue alertada del delito y se personó en el domicilio, donde se encontraba la familia aún con algunas ataduras y mordazas. Una vez liberados, los agentes escucharon su estremecedor relato. Inmediatamente, desplegaron un dispositivo por la zona para hallar a los autores del robo, aunque al cierre de esta edición aún no habían logrado detener a los delincuentes. Lo que sí hallaron fue el vehículo sustraído, que había sido abandonado a un kilómetro de distancia del adosado, en medio de un camino. Los efectivos de la Policía autonómica acordonaron la zona e iniciaron la búsqueda de cualquier pista que los asaltantes hubiesen podido dejar sobre el terreno. Una grúa trasladó el coche hasta una comisaría para comprobar la existencia de huellas o restos biológicos que puedan contribuir a esclarecer el caso.
Ataque de ansiedad
Los ertzainas que acudieron a la vivienda también se aseguraron de que las víctimas del asalto no habían sufrido daños físicos, si bien una dotación de la DYA tuvo que trasladarse hasta el lugar de los hechos para atender a una de ellas a causa de un ataque de ansiedad. Ayer, aún muy afectados, prefirieron no hacer declaraciones sobre el terrible episodio que les había tocado vivir y que, afortunadamente, se quedó en un gran susto.
El suceso también sembró la inquietud entre otros residentes de la zona, que mostraron su preocupación al saber lo que había pasado a pocos metros de su vivienda. «Es un lugar tranquilo, nunca suele ocurrir nada, pero es cierto que de un tiempo a esta parte ha habido algo de inseguridad. Hace poco robaron en un bar de la playa», desvelaron.
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