Sarkozy quiere imponer «políticas prácticas» a su presidencia europea

ABC, 01-07-2008

EPA

Nicolas Sarkozy, ayer a su llegada a la localidad de Carcassonne, escenario de un accidente

JUAN PEDRO QUIÑONERO

CORRESPONSAL

PARÍS. Nicolas Sarkozy presentó, explicó y desmenuzó ayer los cinco grandes ejes de la presidencia francesa de la UE, inmigración, energía, medio ambiente, defensa y nuevas relaciones Europa – Mediterráneo, en un tono muy alejado de la retórica burocrática europeísta tradicional, esperando que dentro de seis meses Europa pueda tener «políticas prácticas» en esos terrenos, «muy próximos a las preocupaciones diarias del hombre de la calle».

Al presidente francés no se le escapa que el «no» irlandés al Tratado de Lisboa vuelve a paralizar la UE institucional, bloqueada desde hace más de una década. Pero insiste en un punto concreto: «A los europeos les preocupa el paro, la inmigración, la seguridad, el futuro de sus familias. Es nuestro deber proponer políticas europeas que respondan a tales problemas concretos, para hacer comprender que Europa no es un riesgo, si no la mejor manera de progresar y asegurar nuestra prosperidad y seguridad».

Buena parte de la acción diplomática de la presidencia francesa estará consagrada a intentar desbrozar la pantanosa situación institucional. Pero lo esencial de la presidencia francesa estará en otro terreno: proponer políticas prácticas que es posible poner en marcha con o sin Tratado de Lisboa.

Primer proyecto concreto: un Pacto europeo sobre inmigración. Ante el problema común de la inmigración, Sarkozy propone a los miembros de la UE una política común, que responda de manera práctica a los problemas inmediatos (económicos, sociales, culturales, religiosos). El proyecto francés puede y debe enmendarse, matizarse, negociarse. A juicio de Sarkozy, los europeos apreciarán que haya una política inmigratoria común, «que nos proteja de las antiguas legalizaciones masivas».

Segundo terreno de acción: adoptar políticas comunes ante dos de los más graves desafíos inmediatos, el precio de los carburantes y el precio de los productos agrícolas. Sarkozy no desea entrar en grandes debates teológicos, prefiere avanzar ideas prácticas: ¿será posible negociar una fiscalidad común en materia energética? ¿Es necesario reformar la Política Agraria Común para responder al problema del precio de los carburantes? Lo ideal, a juicio de Sarkozy, sería llegar a negociar una política energética común. En el peor de los casos, el presidente francés considera urgente desmenuzar esos problemas, tan sensibles para el bolsillo de los europeos.

La dimensión exterior

Tercer eje diplomático europeo de Francia: la ecología, el medio ambiente… pero una ecología y un medio ambiente indisociables de la calidad de la vida de cada día, con muchos flecos prácticos. París propondrá un largo abanico de proyectos.

La defensa de Europa es el cuarto frente de acción privilegiada. Francia volverá a la estructura militar integrada de la Alianza Atlántica. Se trata de una novedad importante, culminación de muchos años de aproximación, confirmando el giro atlántico de la nueva diplomacia francesa.

Por último, el lanzamiento de la Unión por el Mediterráneo, aspirando a reunir en París a Israel, Turquía y bastantes países árabes, para dar una nueva forma al antiguo «proceso de Barcelona». Será un proyecto genuinamente francés, quizá muy recortado en su ambición original.

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