venta ilegal
Los comerciantes de la zona Obelisco denuncian el top manta en el juzgado
Aseguran que la policía no hace nada por evitar las ventas ilegales y que ello causa una pésima imagen
La Voz de Galicia, , 30-06-2008La Asociación de Comerciantes del Area Obelisco ha denunciado ante los tribunales la existencia del top-manta en la zona centro de la ciudad. Los impulsores de esta demanda sostienen que se está cometiendo diariamente una actividad delictiva sin que las fuerzas del orden eviten una situación que califican como lamentable.
J.L., uno de los comerciantes de la zona, sostiene que tanto la Policía Nacional como la Policía Local no actúan con la contundencia deseada. «Estamos hablado de gente que vende en la calle sin permiso de venta ambulante y que vende falsificaciones. Todo eso es un delito o, cuando menos una falta, y se sigue sin hacer nada. Por eso desde el área comercial hemos dado el paso de plantear una denuncia firme ante los juzgados».
Los responsables de los negocios de la zona llevan padeciendo esta particular guerra con los manteros desde hace ya varios años. «No estamos en contra de que vendan, pero que tengan un sitio, como tiene el resto de la gente que realiza venta ambulante, es decir un mercadillo reglado, porque aquí se está llegando a una situación límite», sostiene J.L. que dice que con la cantidad de reformas en viviendas que se están realizando ahora, la calle se queda pequeña: «Se colocan enfrente de los andamios y al ser la calle tan estrecha se forma un embudo».
Llamadas constantes
Los comerciantes afectados afirman que llaman continuamente a las diferentes policías en vano. «El jueves llamé varias veces y, efectivamente, vino un coche de policía detalla J.L. pero no sirve de nada. El resultado es que, al poco rato, ya vuelven a vender. Ayer decía refiriéndose a la tarde del sábado yo conté hasta 32 personas vendiendo en la calle real».
Aparte del carácter delictivo de las ventas clandestinas, estas generan un gran perjuicio en la zona, según el denunciante. «Es mucho más de lo que la gente se cree». El empresario asegura que, a diferencia de lo que pasaba el año pasado, donde los vendedores ilegales esperaban al cierre de los comercios para extender sus mantas, ahora interfieren en su propia jornada: «A las seis de la tarde ya están. De mañana ya se pueden ver desde las doce». Además de ello, el comercio lamenta la mala imagen. «Hace poco los pasajeros de uno de los trasatlánticos decían se quejaban de que hubiera gente vendiendo en la calle. El Ayuntamiento debería tomar nota de ello».
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