presidencia de la unión

Sarkozy inicia su «reinado» europeo en plena crisis institucional de la UE

La Voz de Galicia, Juan Oliver | Corresponsal, 29-06-2008

Francia asume el martes el mando semestral de la Unión con el reto de sacar adelante el Tratado de Lisboa

París acogerá dentro de dos semanas la cumbre de la Unión por el Mediterráneo que impulsa el presidente galo

Francia asume el martes el mando semestral de la Unión con el reto de sacar adelante el Tratado de Lisboa

Podrán criticarle sus excesos, afearle su populismo, denostar su afán de protagonismo y hasta negarle la categoría de estadista de talla. Pero nadie puede decir que Nicolas Sarkozy no tiene carisma. A partir del martes, el mandatario francés asumirá la Presidencia de la Unión Europea, inmersa desde hace un par de semanas en una seria crisis institucional por el no irlandés al Tratado de Lisboa. Desnortada por la falta de un liderazgo político claro, la UE se encomienda durante los próximos seis meses a quien más ansía convertirse en el faro que ilumine la Europa del futuro.

De momento, la UE ha aceptado dar a los irlandeses un plazo razonable para encontrar una solución y liberarlos de cualquier presión, manteniendo intactos los planes de ratificación del Tratado en el resto de países. Pero si la cosa se complica y en octubre no hay una ruta de salida convincente, todo el mundo mirará a Sarkozy.

No parece que el presidente galo tema ese papel de desatascador, teniendo en cuenta que han sido precisamente las presidencias más complicadas las que han permitido a sus ocupantes lucir el cargo. Pocos se acuerdan de los recientes mandatos de Luxemburgo, Austria, Finlandia y Portugal, pero pocos olvidan que fue Tony Blair quien cuadró a la británica el presupuesto 2007 – 2013, y que sin la firmeza germánica de Angela Merkel habría sido imposible alumbrar el Tratado y olvidar el fiasco de la Constitución.

Al margen de la cuestión institucional, Sarkozy también quiere reconducir las relaciones de la UE con sus vecinos, y en ese marco ha convocado para dentro de dos semanas la cumbre de la Unión por el Mediterráneo. Será el primer gran acto de su reinado, y unirá en París a los líderes de la Unión y de los países ribereños, a los que Francia pretende convencer de que olviden sus sueños de adhesión a cambio de una asociación privilegiada.

Protagonismo

La fórmula no convence a todos sus socios, y aunque la cita podría concluir en fracaso, lo cierto es que garantizará al anfitrión el protagonismo que desea para dar comienzo a su semestre de gloria entre fuegos de artificio. Porque la cumbre se celebrará el 13 de julio, víspera de la Fiesta Nacional gala, con los Campos Elíseos repletos de banderas y el fervor patrio a flor de piel.

En los trece meses que lleva a la cabeza de la República, Sarkozy ha mantenido a sus compatriotas pendientes día a día de lo que pasaba en el Elíseo, tanto en los despachos oficiales como tras los muros de las dependencias privadas del palacio.

En apenas un año, el presidente se ha divorciado, se ha casado, ha tramitado en persona la liberación de las enfermeras búlgaras en Libia y de la tripulación española detenida en el Chad; ha anunciado una nueva generación de centrales nucleares, ha augurado el fin del espíritu de mayo del 68 y de la semana de 35 horas, y se ha enfrentado a sindicatos, estudiantes, periodistas, a los pequeños delincuentes de las barriadas y hasta a un agricultor que se negó a darle la mano frente a las cámaras en una feria. A partir de ahora, su audiencia serán 500 millones de europeos.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)