'Volved a Rumanía, hay trabajo'
El Mundo, , 29-06-2008El Gobierno rumano ofrece 25.000 contratos a compatriotas residentes en Madrid / Desde enero han retornado unos 400 Si la montaña no va a Mahoma… el Gobierno rumano se desplaza hasta Alcalá de Henares. ¿Su intención? Convencer a los 20.000 compatriotas residentes en esta localidad madrileña (más del 10% de la población) para que regresen a su país natal.
«Queremos que vuelvan a Rumanía, porque hace falta mucha mano de obra», explicaba ayer el secretario de Estado rumano de Políticas de Empleo, Akos Derzsi, en el polideportivo donde ha desplegado su caravana laboral.
La iniciativa ya se ha hecho antes, aunque sin demasiado éxito, en Roma, Turín y Castellón. La delegación rumana llega ahora hasta Alcalá para ofrecer 25.000 contratos, a los que hay que añadir los fichajes de la veintena de empresas españolas presentes en un país que, a diferencia del nuestro, «está en pleno crecimiento económico» y en el que la UE va a invertir 30.000 millones de euros.
En Rumanía hacen falta, en total, unos 250.000 puestos de trabajo. Los más demandados están en la construcción, los servicios, la industria ligera y la automovilística. «Pero también queremos formación académica. Necesitamos ingenieros que vayan allí y trabajen de ingenieros, no como en España», apuntó Derzsi.
¿Cómo van a convencerles? Derzsi admitió que «no van a tener el mismo sueldo que aquí», pero aseguró que, con los 1.000 euros mensuales que puede ganar un obrero cualificado y con unos alquileres que rondan los 150 euros al mes, «se puede ahorrar más».
Y precisó que, gracias a esta especia de plan de retorno voluntario (en el que no participa el Gobierno español), entre 300 y 400 personas han vuelto en los últimos seis meses. La cifra no es muy significativa, si se tiene en cuenta que en 2007 llegaron a España 202.000 rumanos, que convirtieron a esta comunidad de extranjeros en la más numerosa del país (728.967).
A la caravana acudió poco público, y con bastantes recelos. «Me dicen que me van a dar 1.000 euros pero serán 300 como mucho», sospechaba el joven Sorin, pensando en retornar porque dejó dos hijos en la región de Moldavia.
«No te dicen lo que vas a hacer ni lo que vas a ganar», se quejaban Cosmin y su novia, Ana María. «Ni siquiera firmas aquí el contrato: luego, cuando lo haces en Rumanía, las condiciones cambian». Y era cierto que en los stands de Hercesa, FCC y otras empresas españolas nadie concretaba nada.
«La iniciativa es bienintencionada, pero habría que darle un enfoque diferente», reconocía a la salida de la caravana Miguel Fonda Stefanescu, presidente de la Federación de Asociaciones de Rumanos en España (Fedrom).
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