Ministra
Diario Sur, , 27-06-2008Ala ministra Bibiana Aído le va la marcha. Estaría bien que fuese la marcha de la alta política, pero a ella le pone la del dislate. Provocó a las víctimas de la violencia de género abriendo un teléfono para los maltratadores. Al menos la medida fue discreta. A los violentos machistas les pone una línea telefónica. Peor hubiese sido que les pusiera un piso. Luego, la ministra se pasó de ‘fistra’ queriendo imponer el desliz gramatical de «miembras», que así es como se hace política, imponiendo a la ciudadanía los errores.
Cuando el mundo quiere un saber universal, Aído quiere bibliotecas sólo «por y para mujeres». Al menos el ministro Molina nos ha explicado que las bibliotecas se abren con dinero público para todos los españoles. Cuando el país trabaja por la integración de civilizaciones, la ministra ataca a la comunidad musulmana y carga contra las diferencias culturales.
La ministra Aído molesta a muchos ciudadanos con sus ideas peregrinas y sus ocurrencias gramaticales. El Ministerio de Igualdad molesta a muchas mujeres que son lo que son y están donde están porque se han abierto un camino a golpe de esfuerzo personal y no a golpe de medidas ministeriales simplonas y huecas. Por respeto cultural, Bibiana no debe ponerse un velo en la cabeza. Por respeto a las mujeres, no le vendría mal un tapón en la boca.
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