Barajas: un agujero negro en la terminal
El Mundo, , 26-06-2008Si Spielberg se hubiera pasado un tiempo en Barajas antes de rodar La terminal, le hubiera salido una película mucho más escalofriante. Lo que el pobre Viktor Novorski (Tom Hanks) descubre en las catacumbas del JFK de Nueva York hubiera sido un juego de niños al lado del agujero negro que se esconde dentro de Barajas, y del que sólo conocemos algunos estremecedores detalles.
Ayer mismo, supimos que un buen número de trabajadores del aeropuerto, más de una docena, habían sido detenidos por estar vinculados, fundamentalmente, a una red de tráfico de drogas. No se vaya usted a creer que eran cualquier cosa. Qué va. Había de todos los oficios que uno se puede imaginar en un aeropuerto: supervisores de empresas de handling (no se preocupen, yo tampoco sabía lo que era hasta que no lo consulté), conductores de jardineras (así se conoce a los incómodos autobuses que llevan a los pasajeros del avión a la terminal), coordinadores de turno, repartidores de maletas, operarios de empresas de mensajería. Vamos que el que no estaba allí era porque no le venía bien.
Su misión: ‘Distraer’ una maleta procedente de Caracas y que hacía escala en Madrid con destino final a Ibiza, adonde nunca debía llegar. Sus 17 kilos de coca tenían que quedarse aquí, en Madrid. A todo esto, por si alguien ponía la menor pega, la misión estaba protegida por un subinspector de la Policía Nacional. Que, por cierto, regentaba con su mujer los locales de alterne Los rosales y Sabor a Caney. No viene a cuento, pero le da más color.
No sé si se acordarán, pero también en Barajas hace unos días veíamos cómo unos empleados pasaban a unos inmigrantes ilegales al otro lado de la frontera; y también hemos visto cómo unos operarios rebuscaban en las maletas y se quedaban con lo que encontraban de valor. Luego nos indignamos cuando a nosotros nos hacen quitarnos el cinturón, descalzarnos, enseñar el tomate del calcetín a todo el mundo, humillarnos como delincuentes de la peor calaña. Y resulta que unos fulanos entran y salen como Pedro por su casa. Lo que no habrá ahí dentro.
(Puede haber caducado)