Detenida una pareja china por explotar a seis compatriotas en un taller clandestino de ropa
Las víctimas trabajaban hacinadas y dormían en habitaciones con tabiques de cartón en Campanar
Las Provincias,
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25-06-2008
Infrahumano, hacinamiento y explotación son las tres palabras que mejor definen las condiciones laborales en las que trabajaba un grupo de inmigrantes chinos en una planta baja del distrito valenciano de Campanar.
La Policía Local de Valencia puso fin ayer al particular calvario de estas personas tras desmantelar el taller clandestino de ropa en el que cosían durante largas jornadas laborales por un puñado de euros.
El reloj marcaba las 11.30 horas cuando los agentes irrumpieron en el local de la calle Maestro Bagant. El calor caía con todo su peso sobre las calles de Valencia. Un día más de junio, pero un día menos de sufrimiento para las víctimas.
El responsable del taller, un comerciante chino de 30 años de edad, mostró una fuerte resistencia en el momento de su detención e incluso intentó apuñalar con un sacacorchos a uno de los policías locales.
Tras unos segundos de tensión y nerviosismo, el individuo fue reducido y arrestado por los agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) de la Policía Local.
Condiciones infrahumanas
Los policías inspeccionaron la planta baja y comprobaron las condiciones infrahumanas en las que trabajaban los seis operarios chinos (tres hombres y tres mujeres) que se encontraban en el local.
Ninguno de ellos tenía su documentación en regla, por lo que fueron arrestados por una infracción a la Ley de Extranjería y trasladados a dependencias policiales.
Los agentes encontraron en la planta baja 12 máquinas de coser. Esto hace sospechar a la policía que en el taller textil trabajaban más ciudadanos chinos.
El propietario de las instalaciones clandestinas y su esposa, también de nacionalidad china, fueron acusados de un delito contra los derechos de los trabajadores.
Tras ser interrogada por la policía, la mujer quedó en libertad provisional porque tiene dos hijos de corta edad a su cargo, aunque con la obligación de comparecer ante el juez cuando este la cite para tomarle declaración.
Según informaron fuentes municipales, los goes de la Policía Local inspeccionaron la planta baja en el número 10 de la calle Maestro Bagant como consecuencia de la colaboración ciudadana.
Varios vecinos informaron al policía local destinado en este barrio del trasiego de personas de nacionalidad china y de mercancías que había en el local, lo que le hizo sospechar que los ciudadanos extranjeros podrían llevar a cabo alguna actividad ilícita.
Los operarios trabajaban, dormían y comían en un edificio de dos alturas que no cumplía las normas de seguridad y medidas higiénicas que contempla la normativa vigente.
En la primera planta, los agentes encontraron 12 máquinas de coser, una cama con un colchón, una cocina y un cuarto de aseo, mientras que en el segundo piso estaban las habitaciones separadas tan sólo por tabiques de cartón.
El inmueble alquilado por la pareja china no contaba con ningún permiso para ejercer una actividad comercial, según señalaron las mismas fuentes municipales.
jmartinez@lasprovincias.es
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