Agresivos, armados y fuera de control
Las Fuerzas de Seguridad llaman la atención sobre la actitud de los subsaharianos que intentaron entrar en Melilla y se preguntan por qué Rabat no frenó su acometida
La Razón, , 24-06-2008Gonzalo Testa
MELILLa – Como hace tres años, la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla volvió el pasado fin de semana a copar el primer plano de la actualidad marcada por dos características: la sorpresa y la «agresividad» de los inmigrantes, que la madrugada del sábado al domingo se abalanzaron en un número superior al centenar sobre la frontera de Beni Enzar, uno de los cuatro pasos habilitados en Melilla para entrar y salir de Marruecos. El puesto, en el que las dependencias policiales marroquíes y españolas están separadas por menos de cien metros, fue escenario, el mismo día y a la misma hora que hace tres años, de un asalto similar.
La noche del 22 al 23 de junio de 2005 a las 2.00 de la madrugada, «en una acción perfectamente coordinada y sincronizada en el tiempo», doscientos subsaharianos se lanzaron con rudimentarias escaleras sobre el perímetro fronterizo melillense, donde su intentona se saldó con diez guardias civiles heridos. El domingo el saldo médico de la intentona se quedó en cinco heridos, dos guardias civiles y tres policías nacionales, y varios más de los diez agentes que se encontraban de servicio contusionados.
«Lo más llamativo fue la agresividad de los subsaharianos, que se lanzaron contra el puesto fronterizo con palos, piedras y botellas», destacó ayer un portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ciertamente «desorientado». «Estamos hablando», argumenta, «de seres humanos dispuestos a todo porque no tienen nada que perder, pero no hay precedentes claros de este comportamiento».
Tras 18 meses de calma (el último asalto masivo sobre la frontera melillense lo protagonizaron 40 subsaharianos en diciembre de 2006 sin conseguir ninguno de ellos entrar en territorio español), la avalancha del sábado y la del domingo, a la misma hora en que España e Italia se jugaban su paso a las semifinales de la Eurocopa, mantienen desconcertados a responsables y observadores policiales externos.
«No sabemos si se va a repetir, si ahora van a trasladar el ?modus operandi? a Ceuta o si se tratará de un hecho puntual, si se debería mecanizar el cierre de la frontera, que se hace a mano, o si hará falta destinar a más agentes a los puestos fronterizos», señalaba uno de los guardias que presenciaron en directo el último asalto.
El portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP), Lorenzo Nebreda, criticó la falta de recursos policiales en la frontera. «Las mafias que trafican con inmigrantes ilegales conocen la escasa presencia policial en Melilla», apuntó Nebreda, quien desveló que la ciudad autónoma se quedó sin su Unidad de Intervención Policial (UIP) durante la huelga de transportistas.
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