Las clínicas de fecundación buscan óvulos y semen de todas las razas

El Periodico, ÀNGELS GALLARDO, 24-06-2008

Las clínicas catalanas de fecundación artificial sufren escasez de un material bioló – gico que hace apenas cinco años carecía de demanda: necesitan óvulos y semen de donantes orientales y, en menor media, buscan también ovocitos y esperma de las razas negra y amerindia, la genuina de la América precolombina, frecuente entre las inmigrantes suramericanas establecidas en Catalunya. El material de perfil caucásico, el blanco occidental, es más fácil de lograr, aunque tampoco abundan los óvulos donados por mujeres occidentales. Esta creciente necesidad ha llevado a algunas clínicas a insertar anuncios en la prensa con el reclamo de “se buscan óvulos orientales”.
Como sucede con las mujeres españolas, que posponen la decisión de ser madres hasta disponer de una cierta estabilidad laboral y económica, también las inmigrantes retrasan ese deseo, y por idénticas razones, hasta edades en las que es difícil o arriesgado intentar un embarazo. Y, al igual que las parejas locales, cada vez es más frecuente que quienes llegaron desde China, Japón, Vietnam o Corea hace unos cuantos años, y han impulsado comercios, restaurantes o negocios que tienen una marcha estable, acudan a una clínica de fecundación para intentar tener descendencia. Hijos que sean semejantes a ellos.
Lo mismo sucede con las mujeres suramericanas o de raza negra, aunque, explican los médicos, resulta más sencillo conseguir donantes de óvulos y semen de rasgos amerindios que orientales. Los donantes de piel negra tampoco abundan, pero, curiosamente, las parejas de esa raza que buscan descendencia no exigen, de forma incuestionable, que el semen y los óvulos empleados en el proceso de fecundación sean de su mismo color de piel.

MÁS FLEXIBLES
“Muchas mujeres de raza negra aceptan que se les implanten óvulos de mujer blanca o mulata. E incluso les da igual”, afirma el doctor Simón Marina, director del instituto de reproducción Cefer de Barcelona, uno de los centros que más ha constatado esta demanda.
Sí que piden reproducir su raza en su futuro hijo las mujeres nacidas en México, Ecuador, Perú, Bolivia o Colombia que conservan los rasgos de las poblaciones nativas. Esta es la procedencia con mayor demanda de tratamiento reproductivo entre la población inmigrante. “En los últimos cinco años, la petición de óvulos y semen de todas las razas se ha más que duplicado – – asegura Marina – – . Es un hecho común a todos los centros de reproducción”.
El intento de que los rasgos físicos de los donantes de óvulos y semen sean semejantes y concordantes con los de la receptora es responsabilidad de la clínica, que es la única entidad autorizada por la legislación española para seleccionar a los donantes en función de su raza, peso, talla, color de pelo y de ojos.
Esa similitud morfológica es también una de las máximas preocupaciones cuando el proceso de reproducción se realiza entre donantes de raza blanca. “Siempre nos piden, de broma pero en serio, que su hijo o hija sea más alto y delgado que ella, pero que su constitución se parezca a la de quienes serán su padre y su madre”, añade Marina. Por evolución generacional, la altura del descendiente siempre es superior, ya que la donante de los óvulos apenas tiene 20 años y es más alta que la receptora, que suele pasar de los 40.

DE ITALIA Y FRANCIA
Las restricciones legales aplicadas a las técnicas de reproducción artificial en Italia y, en menor medida, en Francia son otro factor que explica la creciente demanda de óvulos y semen en los centros catalanes. Cada mes llegan a Catalunya decenas de mujeres de ambos países que solicitan tratamiento para ser madres.
La ley francesa no permiten fecundar de forma artificial a mujeres sin pareja masculina, lo que sí es posible en España. La ley italiana veta la donación de óvulos y semen, así como el diagnóstico genético de los embriones antes de implantarlos en el útero de la receptora. Con esta técnica se desechan los embriones portadores de enfermedades.

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