Subsaharianos en la puerta de España
El Periodico, , 24-06-2008La vida es competición, y el fin de semana ha tenido dos claros vencedores: la selección española de fútbol y el líder del PP, Mariano Rajoy, que han impuesto su superioridad sobre los representantes de Italia y sobre los restos de una derecha nostálgica que ya no volverá. Ruidosos los primeros, cuando ha sonado la hora de la celebración, exultantes los partidarios de una derecha dialogante y centrada, que en la intimidad ha celebrado el ocaso del aznarismo.
Pudo haber otro grupo triunfador. Fueron los subsaharianos que en Melilla esperaron pacientemente el triunfo futbolístico de España para aprovechar el entusiasmo de los guardias y burlar la vigilancia. Apostaron por la victoria de España y acertaron. Si el resultado hubiera sido adverso, un silencio sepulcral hubiese presidido los límites fronterizos y, encima, con los guardias de mala leche. Por tradición tenía que ganar Italia. Pero ellos hicieron un acto de fe en el genio español que sorprende cuando menos se espera. Se me ocurre ahora si no se puede corregir aquel error, que fue una crueldad. Casi 46 millones de españoles saltaban de alegría, mientras unas decenas de subsaharianos lloraban de pena.
Y llegado a este punto pienso que hasta el PP podría sumarse a mi propuesta. En este caso hay una circunstancia que para el partido de la derecha ha de ser decisoria. Y no para el PP de Rajoy, sino para todos. O sea, también para el de Aznar. Los gritos con el nombre de España son el mejor homenaje a la tierra que nos parió, también llamada patria. El grito de Podemos fue un desafío que resultó triunfador. Ahora 46 millones de ciudadanos consideran que fue un error no dejar pasar a unos centenares de subsaharianos que creen en España, y piden que se rectifique.
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