Son «sin papeles», pero pudieron comprar un piso

La Voz de Galicia, 22-06-2008

Este es el último factor. Más concretamente es la razón principal por la que decenas de casas aparecen abandonadas cada día en los barrios de Manassas. Y es que, tras la implantación en el condado de una policía específica para acabar con la emigración ilegal, centenares de personas decidieron poner rumbo hacia tierras menos hostiles dejando tras de sí auténticos barrios fantasmas.

Es como la pescadilla que se muerde la cola. La Constitución de EE.?UU. reconoce el derecho inalienable a la propiedad privada y, por esta y otras razones, los bancos nunca pidieron una muestra de ciudadanía a la hora de realizar los créditos.

En otras palabras, en este país sí se da el dinero para comprar una casa, pero no el permiso para que vivir en ella. «La ironía es todavía más flagrante, ya que en muchos de estos pueblos los impuestos sobre la propiedad son destinados después al presupuesto de la policía antiinmigrante». La frase la pronuncia indignado Ricardo Juárez. Ex propietario de una casa en la que vivió tres años antes de que el banco se quedara con todo, Juárez asegura: «Los hispanos hemos sido víctimas de un atraco por partida doble, primero los bancos y luego el Gobierno». Es por eso por lo que este mexicano, uno de los pocos que se atreven a hablar abiertamente de la situación, ha comenzado una campaña para tratar de pedir responsabilidades a las autoridades locales. «Yo lo que pido es que se nos devuelva nuestro dinero, porque con todo lo que dimos aquí podíamos tener ya no solo una casa en nuestro país, sino hasta un palacio», lamenta al recordarlo. A su lado otros propietarios afirman con la cabeza, giran la mirada hacia la puerta y salen de la consultoría con todo menos la esperanza.

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