El contrato de integración desaparece de la propuesta como elemento relevante

Sarkozy y Zapatero engrasan el nuevo pacto europeo de inmigración

La Vanguardia, B. NAVARRO / J. C. MERINO, 21-06-2008

Parece que los relojes de París y Madrid vuelven a marcar la misma hora en materia de inmigración, como dijo Nicolas Sarkozy cuando dio finalmente por superado el desencuentro que le enfrentó con José Luis Rodríguez Zapatero por las regularizaciones acometidas en España en el 2005. Ahora, España y Francia están más cerca del acuerdo sobre el pacto europeo de inmigración que Sarkozy quiere promocionar durante la presidencia francesa de la UE, que comienza oficialmente el próximo primero de julio aunque hace meses que da la impresión de estar en marcha.

Para Sarkozy, entre Madrid y París no queda “ni sombra de los problemas” que dividieron a los dos gobiernos a raíz del contrato de integración para inmigrantes, una fórmula que el líder francés pretendía exportar a la UE. Y una fórmula que enarboló con éxito, en la última campaña electoral española, el adversario político de Zapatero, Mariano Rajoy. El Gobierno socialista está actuando ahora con mayor contundencia ante el fenómeno de la inmigración en pleno escenario de desaceleración económica, pero no quiere ni oír hablar de contratos de integración para extranjeros para adaptarse a las costumbres locales. Los deberes y obligaciones de los inmigrantes, sostiene el Ejecutivo español, emanan de las leyes y no de las costumbres.

Sarkozy, que celebró la “acogida positiva” del resto de países al documento, vaticinó que podría aprobarse en el próximo consejo europeo de octubre. Zapatero, por su parte, se declaró ayer “convencido” de que el próximo semestre la UE podrá cerrar un pacto común sobre inmigración. Ambas partes tratarán de ultimar el texto en la cita que tienen en Zaragoza la próxima semana. Los problemas ya no llegarán de España: “Se han aproximado las posiciones”, dijo Zapatero. El pacto deberá recoger las sensibilidades nacionales, pero la postura de España es “no considerar relevante el contrato de integración”.

Según fuentes del Consejo de la UE, este instrumento, presente en la legislación francesa desde el 2006, ha desaparecido de la propuesta que Francia presentará en unas semanas, aunque el ministro de Inmigración francés, Brice Hortefeux, no desiste de incluirlo como “elemento menor”. El nuevo texto también suaviza el rechazo a las regulaciones masivas aprobadas unilateralmente por estados miembros y afirma que la UE “privilegiará las regularizaciones caso por caso”.

Son los principales cambios negociados en la propuesta francesa a petición del Gobierno español, el más interesado en que la UE apruebe normas comunes, para frenar a los sin papeles y gestionar la llegada de trabajadores por vías legales. España “está muy animada” a adoptar este pacto, subrayó Sarkozy.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)