La propuesta del Gobierno es acogida con recelo por los foráneos

El Periodico, MELISSA SILVA FRANCO, 21-06-2008

La decisión del Ministerio del Trabajo de capitalizar el paro a los inmigrantes es percibida por muchos extranjeros que se han quedado desempleados como una expulsión diplomática por parte del Gobierno español. Varios inmigrantes consultados en una oficina del INEM de L’Hospitalet coincidieron en que esta medida “no es la solución, porque en la mayoría de los casos el retorno no es tan fácil como parece”.
Una de ellas es Elaine Bautista, una joven de 23 años que llegó desde la República Dominicana en 1998 y que desde hace un año está en paro. “No aceptaré esa medida porque es una invitación sutil para que nos vayamos”, deja claro. “No es justa y no tiene en cuenta – – añade – – todos los años que hemos pasado esforzándonos por lograr una mejor calidad de vida. Yo solo me iré cuando vea que ha valido la pena”.
Carmen Sánchez, una peruana que ahora está desempleada tras trabajar de recepcionista y administrativa, resume la medida del Ministerio de Trabajo en una sola frase: “Nos están echando”. Sánchez manifiesta su desacuerdo por considerar que debe plantearse una iniciativa más efectiva. “Los inmigrantes estamos aquí. Darnos dinero para que no nos vayamos no es la solución”.

VINE POR UN SUEÑO”
Edison Pérez llegó hace cinco años a Barcelona desde Ecuador. Siempre ha trabajado en la hostelería, pero desde hace un mes está sin empleo. Aún no se plantea regresar: “El dinero que me correspondería al capitalizar no me alcanza y en Ecuador todo está dolarizado. Vine aquí a cumplir mi sueño con mi trabajo honrado”.
La consolidación en España de sus familias es un lazo fuerte que ata a muchos inmigrantes al país de acogida. Tal es el caso de Andrés Rodríguez, un ecuatoriano cuya hija nació aquí y que descarta la propuesta de capitalizar el paro. “Representa un retroceso económico y tengo una familia en la que pensar”, sentencia.
Los inmigrantes a favor de la medida son menos numeroso. Uno de ellos, el magrebí Ridouan Khoukha, está convencido de que la medida es “lógica”. “Yo aceptaría sin problemas capitalizar el paro siempre que obtenga una cantidad de dinero justa y que me permita rehacer mi vida en Marruecos”, añade.

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