La Policía Municipal desaloja a los 'okupas' de la casa Busto de Deba al mes de entrar
Los diez rumanos ya habían sido desahuciados antes de elgoibar Los agentes tapiaron los accesos al edificio para evitar nuevas incursiones. Los agentes tapiaron los accesos al edificio para evitar nuevas incursiones
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 20-06-2008Donostia. La Policía Municipal de Deba desalojó ayer a los rumanos que, desde hace un mes, ocupaban la conocida como casa Busto, situada junto al cementerio.
La orden judicial llegó hace dos días al Ayuntamiento debarra, pero no fue hasta primera hora de ayer cuando se hizo efectiva. En torno a las 9.30 horas, los agentes de la Policía Municipal de Deba se personaron ante la casa para informar a sus moradores de que el juez había dado luz verde a la petición de desalojo del Consistorio, temeroso de que el mal estado del edificio pudiera causar algún accidente. “Más de 35 años desocupada”, recordaba entonces el teniente alcalde, Xabier Ciarán.
maletas repletas de ropa La intervención policial se llevó a cabo con la presencia de seis de las diez personas que ocupaban la casa, un hombre, cuatro mujeres y un niño de 19 meses. El resto se había marchado a buscar chatarra, según dijeron. Más de dos horas emplearon los desalojados en recoger sus enseres y sacarlos fuera de la casa, cuyos accesos fueron precintados para evitar que nuevos inquilinos se asienten sin permiso en este edificio. Por la tarde, además, esta medida se reforzó tapiando puertas y ventanas con maderas.
La mayor parte de las maletas las llenaron con ropa y dejaron dentro del edificio un par de aparatos de música. Eso sí, más difícil resultó abandonar a la que hasta entonces se había convertido en su mascota, un conejo cuyo destino iba a ser la cazuela. Finalmente, lo dejaron en libertad en el jardín.
El desalojo transcurrió con normalidad. No en vano, los moradores no eran ajenos a este tipo de medidas, ya que procedían de la casa de Altzola, en Elgoibar, que también fueron invitados a abandonar el pasado 6 de mayo. En aquella ocasión, la intervención policial fue peor acogida, aunque no opusieron resistencia, pese a que llevaban ya un año ocupando dos edificios del citado barrio. Ya fuera por haber dejado de ser novatos en estos lares o bien por tener, como confesaron, otro lugar al que ir, la realidad es que el desalojo se llevó de forma relajada. Eso sí, no quisieron desvelar cuál será su próximo destino.
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