Cincuenta millas sobre una rueda

Una botella de agua, una bolsa de cacahuetes y dos aletas fueron el único equipaje que llevaron dos jóvenes marroquíes para atravesar el Estrecho en un neumático. Aparecieron en Marbella

Diario Sur, TEXTO: MARÍA JOSÉ CRUZADO / JUAN CANO / FOTO: FRANCISCO JIMÉNEZ / MARBELLA, 13-06-2008

H AY que estar loco o muy desesperado para atravesar el Estrecho en una patera. Si además se hace en la cámara de una rueda de camión, con temporal incluido, la cosa se complica. Esa es la historia de dos jóvenes marroquíes que han demostrado que la realidad supera siempre a la ficción. Decidieron emprender su particular odisea a la tierra prometida provistos de una botella de agua, una bolsa de cacahuetes y un par de aletas en los pies. La fortuna, o quizás, la tenacidad hizo que llegaran la noche del martes al puerto de Marbella sanos y salvos. Fue tal la alegría que les dio llegar a tierra firme después de recorrer cincuenta millas sobre una rueda, que hasta agradecieron ser interceptados y posteriormente repatriados a su Tánger natal.

Cuando el domingo al filo de las doce de la noche decidieron salir de Punta Malabata eran tres. Uno de ellos dio media vuelta en mitad del Estrecho llevado por el pánico. Se levantó temporal y, arrepentido de la idea suicida, decidió girar la rueda y chapotear a ritmo de aleta hasta casa. Un barco mercante lo interceptó en alta mar y lo entregó en Sevilla a la Policía Nacional. Todavía le quedaba una pequeña provisión de cacahuetes.

Cuando la Guardia Civil intercepta al tercero en discordia se inicia un dispositivo de búsqueda. La llamada de alerta del hermano de uno de ellos, que vive en España, hizo el resto. Al parecer los dos jóvenes, de 23 y 30 años, alcanzaron a contactar vía móvil con su familia en Albacete que, angustiados, avisaron a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Estaban en el mar, en algún punto del Mediterráneo. Sólo quedaba encontrarlos.

Tres días en el infierno

Se les acabó el agua, las fuerzas para seguir aleteando y hasta los cacahuetes. Es curioso que eligieran un producto salado, rodeados de mar y con escasez de agua potable, aunque posiblemente pensaran que, dado el reducido espacio de la rueda, lo mejor era ir ligeros de provisiones.

A las seis de la tarde del miércoles el viento y la marea los había llevado hasta Málaga. El Servicio de Emergencias 112 desplegó un amplio dispositivo para acudir en su auxilio. La patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, ya en alerta, los localizó a 15 millas al sur de Marbella. No se lo podían creer. ¿Viajaban en una rueda? Cuando llegaron al puerto pesquero ya eran las nueve de la noche. Estaban deshidratados, exhaustos, y agradecidos. Presentaban quemaduras por todo el cuerpo, algunas del calor y otras del contacto con la propia goma de la rueda. Cinco voluntarios de Cruz Roja estuvieron hasta las once y cuarto de la noche curándoles las heridas aunque no hizo falta su traslado al hospital.

Les dieron mantas, un té calentito, algo de comida, ropa y un ‘kit’ de aseo personal, que se llevaron a la Comisaría de la Policía Nacional. Allí permanecieron hasta su repatriación, en el cierre de un viaje de ida y vuelta que a buen seguro repetirán, aunque posiblemente se decidan a ir en una ‘embarcación’ más grande. O no.

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