El comercio aplaude la limitación «por decreto» de tiendas orientales
ABC, , 10-06-2008ALBERTO MALLADO
ALCALÁ DE GUADAÍRA
Recientemente, el Ayuntamiento dictó una normativa que limitaba la instalación en el centro de las tiendas que en la práctica se corresponden con las regentadas por ciudadanos orientales.
A raíz de esta medida los comerciantes de la localidad e incluso asociaciones provinciales como Aprocom han empezado a sacar a la luz un sinfín de quejas sobre este tipo de comercios a los que acusan de no cumplir las normas de apertura y de no pagar impuestos.
La proliferación de «tiendas de chinos» se ve desde el comercio «nativo» como una seria y creciente amenaza. Lo consideran una competencia ilegal porque incumplen los horarios de apertura y según dicen «no pagan impuestos».
En Alcalá la medida que limita la implantación de este tipo de comercios en 24 calles de la zona centro. Fueron los comerciantes del Centro Comercial Abierto, quienes pidieron al Ayuntamiento que adoptaran algún tipo de medida.
La nueva normativa municipal se dictó un mes y medio después de la reunión, por lo que esta asociación de comerciantes incluso ha realizado una carta en la que felicitan al alcalde y le muestran su apoyo. Precisamente es la zona centro de Alcalá la que acoge la mayor concentración de este tipo de tiendas. En la calle Mairena, en pleno centro y en la principal arteria comercial de la localidad, hay siete establecimientos, que ocupan los mejores locales comerciales, junto a otros tres bazares regentados por magrebíes. Pero, además, hay al menos seis tiendas más en la ciudad, la mayoría en el centro o en las calles más transitadas. Y otros tantos bazares en manos de magrebíes. Aunque estos últimos están cerrando muchas de sus tiendas, a pesar de que son más antiguas, ya que no pueden competir con las tiendas orientales.
Para los comerciantes locales es sumamente difícil pelear en cuanto a precios con los bazares y su abundancia les ocasiona desde hace tiempo una importante merma en las ventas. ¿Dónde está el éxito de estas tiendas? Pues según denuncian desde el Centro Comercial Abierto, por una parte, en que no cumplen la normativa de comercio y por otro en un peculiar sistema de distribución desde los mayoristas a las tiendas.
Incumplimientos
Los incumplimientos de normativas son evidentes. Carecen de horarios o días de fiesta e incluso hay algunos que abren toda la noche. «No es que cierren o abran a una hora determinada, es que viven en las tiendas», afirma Javier León, presidente del Centro Comercial Abierto. Venden de todo, desde ropa, hasta artículos de plástico o incluso películas. Disponen su mercancía en la calle, hasta el punto de ocupar toda la calzada en algunos casos como en Plaza del Paraíso.
Pero además es frecuente que haya niños en edad escolar trabajando todo el día en la tienda. Este periódico ha constatado como en una tienda un niño trabajaba todo el día al ser el único que hablaba algo de español. Para los comerciantes que cumplen con la ley resulta muy difícil competir contra esto.
Asimismo, el sistema de trabajo de las tiendas esta lleno de peculiaridades. Según explican desde el CCA, muchas de las personas de estos bazares son empleados que trabajan por el techo y la comida. Existen mayoristas que tienen grandes naves de distribución en los polígonos de Sevilla y que son a su vez propietarios de un buen número de tiendas. Con ello cierran el círculo y pueden ofrecer su mercancía a precios por debajo de mercado.
A estos grandes propietarios se les puede reconocer por los coches de lujo en los que visitan ocasionalmente las tiendas. Su capacidad económica ha provocado también que se encarezcan los alquileres. Los propietarios de locales les cobran más caro que al resto y les piden hasta un año por adelantado. Pero pagan sin problemas y esto ha provocado un encarecimiento de los locales en la zona, que está motivando que los comerciantes locales busquen otros lugares para implantarse.
Javier León explica que no se trata de medida xenófoba y que incluso ha sido bien acogida por los propios ciudadanos orientales que tienen tiendas en la ciudad y que en los últimos meses padecían una competencia excesiva y creciente que amenaza incluso la supervivencia de sus negocios. «No se trata de racismo, sino de cumplir las normas», afirma León, quien aclara que «precisamente yo tengo una autoescuela en la que vienen a sacarse el carné la mayoría de los chinos de Sevilla».
La Federación de Industriales y Comerciantes de Alcalá (FICA) se manifiesta en el mismo sentido y afirma que «aunque no estamos en contra de la expansión de estos comercios, sí estamos en contra de que este tipo de tiendas y quienes las regentan no paguen los mismos impuestos que el comerciante local». Por eso exigen a la Administración que adopte medidas de inspección para que «ellos contribuyan igual que lo hacemos el resto».
FICA califica la situación de «preocupante» y explica que «está provocando la huida del comerciante local y está dejando la zona a merced de los ciudadanos chinos». Ellos temen que se trasladen a otras zonas de la ciudad a las que no afecta la normativa municipal, por lo que insisten en la necesidad de controles para el cumplimiento de la legalidad.
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