«Si me quejaba del dolor, ellos me pegaban más fuerte»

El Mundo, ANA DEL BARRIO, 10-06-2008

Cinco kurdos denuncian agresiones de los vigilantes y la Policía en el aeropuerto de Barajas – Los agentes dicen que fueron ellos los golpeados Venían en busca de un país que respetase los derechos humanos, pero, según su testimonio, se encontraron con una sala oscura y unos agentes propinándoles golpes a diestro y siniestro.


«Abrí la puerta y los agentes empezaron a golpearme. Me tiraron al suelo. Luego me llevaron a otra habitación y siguieron pegándome fuertemente. Me salía sangre por la boca y me dieron patadas en la cara. De los golpes que había recibido, no podía ni moverme. Si me quejaba del dolor, ellos me pegaban más fuerte».


Este es el testimonio de Rodi, uno de los cinco kurdos que han denunciado presuntas agresiones de la Policía y de los vigilantes de seguridad de Barajas, el pasado 30 de mayo, en la sala de retornados del aeropuerto madrileño.


La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear) ha pedido una investigación con el fin de esclarecer los hechos y denuncia la falta de transparencia de las zonas de detención de los puestos fronterizos, máxime ahora que el Gobierno quiere ampliar el periodo de 40 días en los centros de internamiento.


La Jefatura Superior de Policía de Madrid niega los hechos y asegura que fueron los inmigrantes quienes se negaron a subir al avión y agredieron a los agentes.


La denuncia de los kurdos se suma a la realizada por muchos inmigrantes brasileños, paraguayos o mexicanos sobre el trato vejatorio que supuestamente reciben en el aeropuerto de Barajas por parte de las Fuerzas de Seguridad. En la sala 3 se encierra a todos los viajeros que no reúnen los requisitos para entrar en España.


Los solicitantes de asilo volaban desde Egipto, hacían escala en Madrid y su destino final era Argel. Pero cuando el avión aterrizó en la capital y descendieron de la nave, se negaron a proseguir el viaje.


Una vez que fueron trasladados a la sala de inadmitidos, las versiones de los hechos son muy diferentes. Los kurdos relatan que Lava, una de las mujeres del grupo, se encontraba indispuesta y que cuando solicitaron un médico y un intérprete de kurdo sólo recibieron malas contestaciones y agresiones de los agentes.


«Mi mujer se puso mal, debido a que su estado de salud es delicado. Cuando pedimos un médico, un agente la cogió de su ropa y le dijo que estaba fingiendo», asegura Biland, uno de los kurdos que comparecieron en la rueda de prensa celebrada ayer en Madrid. Comenzaron a golpear la puerta de la sala para pedir auxilio y fue entonces cuando entraron vigilantes y policías y, según su testimonio, les golpearon.


Sin embargo, desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid argumentan que los kurdos armaron alboroto en las instalaciones y los agentes tuvieron que reducirlos. La Jefatura alega que algunos policías y guardias de seguridad resultaron contusionados e incluso se tramitaron las diligencias policiales, que fueron remitidas al juzgado de guardia, que archivó el caso.


Los inmigrantes niegan rotundamente que comenzasen la pelea y golpeasen a los agentes: «¿Cómo les íbamos a agredir nosotros si teníamos las manos atadas a la espalda?», se pregunta Biland, que ha huido junto a sus compañeros de la represión siria contra los kurdos.


Después de permanecer 10 días retenidos en Barajas, los solicitantes de asilo quieren denunciar el caso ante los tribunales, pero no cuentan con un parte de lesiones. La abogada de Cear, Elena Vázquez, atestigua que comprobó «las contusiones» que presentaban en su cuerpo. Los cinco inmigrantes lograron finalmente entrar en España, ya que su solicitud de asilo fue admitida a trámite. Tuvieron suerte, ya que tan sólo el 15% de las peticiones de asilo político que se realizan en Barajas es tramitado.

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