Guardianes del mar

Una docena de agentes de Gambia y Senegal se forman en Benalmádena para luchar contra la inmigración ilegal

Diario Sur, TEXTO Y FOTO: ANTONIO FORTES/ BENALMÁDENA, 07-06-2008

LA inmigración ilegal es uno de los mayores problemas que afecta a nuestro país. Desde hace unos años, el Gobierno español ha estrechado vínculos con los países emisores de emigrantes para atajar esta problemática.

Fruto de estos programas de colaboración son los cursos de formación como mecánico – electricista de patrulleras, merced a un convenio entre el Gobierno español con Gambia y Senegal y que finalizó ayer en Benalmádena con la entrega de diplomas acreditativos. La instrucción ha corrido a cargo del destacamento de la Guardia Civil del Mar de Málaga, con sede en la localidad. Al curso han asistido seis miembros de las fuerzas armadas de Gambia y otros seis policías de Senegal

Gonzalo González, mando de la Guardia Civil, explicó que los agentes han permanecido en España durante cinco semanas,. Las tres primeras de carácter teórico en Madrid y las dos últimas en benalmádena con un marcado componente práctico.

«El objetivo es formarlos para que puedan desarrollar estos conocimientos en sus países de origen y a su vez eduquen otros agentes», afirmo González

Jobe Chermo es teniente de la Armada de Gambia, que se encarga de vigilar las aguas de su país. Reconoce que han aprendido mucho durante los cursos y que formándose podrán atajar mejor las situaciones de pesca y emigración ilegal que sufren en su país. no obstante resaltó que era muy importante el apoyo y la cooperación entre países.

Para Mamadou Diawara, brigadier de los guardianes de la paz de Senegal, la experiencia ha sido muy positiva y señaló que ahora podrán crear una unidad de vigilancia del mar en su país, unas labores que realizan con la colaboración de España.

«Nuestro objetivo, con esta formación no es otro que acabar con las rutas de inmigración clandestina», indicó Diawara.

Los dos países africanos disponen ahora de sus propias patrulleras, donadas por el Gobierno español, gracias a un convenio que tiene como fin último paliar en la medida de lo posible el drama de la inmigración ilegal subsahariana que intenta llegar a España en pateras y cayucos.

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