Arzobispo rechaza racismo entre mestizo e indígena

El Universal, Óscar Gutiérrez, 06-06-2008

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis.— El arzobispo Rogelio Cabrera López rechazó cualquier expresión de racismo entre mestizos e indígenas de Chiapas, y explicó que la Iglesia católica nunca admitirá la segregación, porque su doctrina y labor descansan en la búsqueda de la unidad. Aseguró que el uso de las lenguas tzotzil y tzeltal en la litúrgica fortalecerá la convivencia de las comunidades y ayudará a la preservación de las culturas autóctonas.
El prelado negó que la aprobación del Vaticano para que sacerdotes oficien en sus lenguas maternas, sea un factor de divisionismo étnico. Por el contrario, afirmó que dicho reconocimiento será un factor de unidad y armonía entre los creyentes indígenas: “Las comunidades podrán cohesionarse no sólo en lo espiritual, sino en lo cultural y social, ya que profundizarán mejor en la convivencia”.
San Cristóbal de las Casas, bastión de discriminación
Paradójicamente, la propia catedral de la Paz en San Cristóbal de las Casas ha sido bastión de racismo, discriminación y división entre creyentes indígenas y coletos (mestizos), al grado que durante años, las etnias celebraron la homilía dominical en su propia lengua y rituales sincréticos dos horas antes que lo hiciera la feligresía coleta.
La Santa Sede autorizó recientemente a la diócesis de San Cristóbal de las Casas —una demarcación de los Altos, Norte y Selva, predominantemente indígena— el uso de las lenguas maternas para la celebración de la liturgia y los servicios religiosos.
Para el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Cabrera López, la decisión de la jerarquía católica se inscribe en el proceso de inculturación del evangelio en los pueblos indígenas de la región.
“Al reconocerse el tzotzil y tzeltal para la prédica y las lecturas bíblicas, se reconoce la idiosincrasia y la cultura de los pueblos originales”.
Asimismo, “se fortalece el tejido social comunitario, lo cual es altamente positivo”, manifestó el religioso.
En entrevista sobre el tema, la vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la 62 Legislatura de Chiapas, Sonia Rincón Chanona, dijo que la aprobación de las misas étnicas, es un avance en el reconocimiento de las culturas ancestrales en el estado.
La legisladora del Partido Nueva Alianza manifestó que la decisión del Vaticano valora y preserva los usos y costumbres de los pueblos indígenas de Chiapas.
Las mujeres, más participativas
La diputada Rincón Chanona añadió que los indígenas, principalmente las mujeres, son más participativos cuando se interrelacionan a través de sus lenguas maternas y formas tradicionales de expresión.
Y abundó: “Que el tzotzil y tzeltal no se reduzcan a la liturgia católica, sino que se utilicen en los misales y en las guías impresas, lo que servirá para fortalecer estas lenguas o dialectos autóctonos que están en peligro de desaparecer”.

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