Zapatero y Berlusconi, cara a cara tras su disputa sobre inmigración
ABC, 03-06-2008LUIS AYLLÓN ENVIADO ESPECIAL
ROMA. José Luis Rodríguez Zapatero y Silvio Berlusconi tendrán oportunidad de abordar hoy en Roma las discrepancias que sus respectivos gobiernos mantienen sobre el tratamiento de la inmigración y que se pusieron de relieve en las últimas semanas. El jefe del Ejecutivo español se desplazó ayer a la capital italiana para participar en la cumbre de la FAO sobre la crisis alimentaria, pero aprovechará su estancia para mantener la que será la primera entrevista con Berlusconi desde que éste recuperó la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia.
Berlusconi asegura que entre él y Zapatero existe una «simpatía personal compartida», pero lo cierto es que, desde que regresó al poder, todo han sido puntos de vista encontrados. Primero dijo que Zapatero había hecho un Gobierno «demasiado rosa», en alusión al gran número de mujeres que lo componen. Después, la discrepancia afectó a un tema de mayor calado – la inmigración – , cuando la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, acusó al Gobierno italiano de exaltar la violencia, el racismo y la xenofobia con sus anunciadas medidas de expulsión de inmigrantes irregulares.
Zapatero tuvo que intervenir para rebajar el malestar que las palabras De la Vega provocaron en Roma y Berlusconi envió a Madrid a su ministro de Políticas Comunitarias, Andrea Ronchi, para explicar a su colega español Diego López Garrido el alcance de las medidas del Gobierno italiano. Entre estas, figuran la consideración de la inmigración ilegal como un delito, algo que rechaza abiertamente el Ejecutivo español, que, además, teme que el endurecimiento de la política hacia los inmigrantes en Italia desvíe los flujos de irregulares hacia España. Hoy, Rodríguez Zapatero, según fuentes gubernamentales, explicará a Berlusconi por qué se opone a ese tipo de medidas.
En Roma estará también el presidente francés, Nicolás Sarkozy, que también apuesta por una política migratoria que no concuerda exactamente con la que desarrolla Zapatero. En principio, no está prevista ninguna reunión entre ambos, pero en este tipo de cumbres siempre hay oportunidad para un encuentro bilateral. Con quien sí se reunirá el mandatario francés es con Berlusconi.
El principal punto de discrepancia es el deseo francés de que se establezca un «contrato de integración». El Gobierno español no apoya esta idea que, además, fue defendida durante la campaña por el PP.
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