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Galicia aún no sufre la acción delictiva de bandas juveniles sudamericanas, pero los fiscales advierten de su llegada

La Voz de Galicia, A.?M., 03-06-2008

No están, pero se las espera. Según destacaron ayer los fiscales de España y Portugal que estos días participan en Vigo en unas jornadas técnicas sobre delincuencia colectiva juvenil, en Galicia aún no se ha detectado ninguna actividad delictiva por parte de grupos de jóvenes latinoamericanos como los Latin Kings o los Ñetas, aunque eso no quiere decir que las bandas carezcan de estructura en la comunidad. «En Cataluña creíamos que no estaban y las detectamos porque alguien vio una pintada típica suya. Hasta ese momento no existían», advierte el coordinador de las jornadas, José María Mena, que durante diez años fue fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Mena aclara que las bandas procedentes de Latinoamérica tienen una estructura peculiar, copiada de grupos violentos. «Los adolescentes imitan a los adultos, y estas bandas toman como referencia modelos organizativos de las calles del norte de América y de grupos como la guerrilla o la contra », aclara Mena, que mantiene que la peor opción para combatir estas bandas es su expulsión del país o su exclusión social.

El fiscal recuerda el choque cultural que acompaña a estos jóvenes a su llegada a España. «En la emigración de países árabes y africanos suele venir el hombre primero y más tarde se incorpora la familia. Con los latinoamericanos es distinto: vienen primero las mujeres, que se adaptan a principios de nuestra sociedad como la igualdad, e incluso se asientan con una nueva pareja; los hijos quedan allí, y cuando llegan a España traen su mentalidad machista y no entienden a sus madres. Se ven doblemente excluidos y forman grupo en la calle».

En la escuela, se da una segunda fase de exclusión, en la que participa activamente la población autóctona: «Se forman guetos. Los centros con muchos chicos de fuera con un bajo rendimiento académico bajan su nivel, por lo que los españoles huyen de ellos. Y los extranjeros los notan y se aíslan en sus grupos y en el odio a los españoles».

Por ello, Mena advierte de que el manejo de estas bandas pasa por «la severidad y la integración». Y pone un ejemplo: «Mientras en Madrid se les perseguía con sentencias, en Barcelona se trabajó con ellos. Costó vencer sus reticencias, pero se acabó integrándoles, dándoles local y una forma jurídica», reflexiona Mena, que cree precisos más fiscales, jueces y policías especializados en estos grupos.

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