LORCA
Un mundo de sabores
Alumnos y profesores del colegio Andrés García Soler comparten un 'desayuno global' con alimentos de diferentes países para fomentar la integración
La Verdad,
,
27-05-2008
El estómago no entiende de fronteras, ni nacionalidades, ni idiomas. Tampoco los alumnos y profesores del colegio Andrés García Soler que ayer celebraron un desayuno global con productos típicos de los diferentes países de los que proceden los estudiantes matriculados en el centro. Una actividad incluida en el programa de la semana cultural por la diversidad que tendrá continuidad hasta el próximo viernes.
El patio del colegio se convirtió en un improvisado restaurante en el que los niños, con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, disfrutaron de los diferentes producto aportados por padres y profesores. El menú no podía ser más suculento: chocolate caliente, Moganchichi (zumo concentrado) de Ecuador, frutas autóctonas y exóticas, pan con aceite, embutidos, y tortas de Rumania y Rusia.
Como a estas edades no suele faltar el hambre, pocos dieron la espalda a la comida. «Me ha gustado mucho el desayuno. He comido un poco de todo. Las tortas rusas están muy buenas. Es una gran idea que se hagan estas cosas porque así sabemos lo que se come en otros países», apunta Jenifer Amores, de 12 años.
El número de estudiantes inmigrantes no es muy elevado, pero desde la dirección del centro han querido hacer hincapié en la importancia de la interculturalidad y el respeto mutuo entre los alumnos. «En el colegio hay principalmente niños ecuatorianos, marroquíes, rumanos, rusos y colombianos. No hemos tenido problemas de convivencia, ni siquiera de comunicación porque los que han venido llegan muy pequeños. Sólo tuvimos un ruso que llegaba con 15 años y que no sabía nada de castellano», explica la directora, Elisa Martínez.
A sus 11 años, Laura García, aún no entiende muy bien el concepto de interculturalidad, pero de lo que sí es consciente es del «buen trato que damos a nuestros compañeros que vienen de fuera. Les decimos que jueguen con nosotros y que participen en lo que hacemos. Este desayuno está muy bien. Yo he comido pan con aceite, fresas, cerezas y el zumo de Ecuador, pero no me ha gustado mucho».
Actualmente, en el colegio Andrés García Soler hay matriculados 337 alumnos. Ayer, algunas madres quisieron acompañarlos en el desayuno global que se convirtió en un intercambio de recetas. «Los crepes y las tortas de Rumania y Rusia están gustando mucho. Están muy buenas. Además, los niños están viendo frutas a las que no están acostumbrados como la guayaba. Lo están probando todo. Es la primera vez que realizamos esta actividad. Hace unos años organizamos un desayuno saludable pero con productos sólo de aquí», añade la directora.
Además de la actividad celebrada ayer, en los próximos días se va a celebrar un encuentro intercultural de animación a la lectura con textos de diferentes países; talleres de manualidades; y de baile, como un espectáculo de flamenco de los alumnos que reciben clases dentro del proyecto Pibal.
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