Extranjeros cubren la mitad de las vacantes para trabajar en la hostelería en Marbella

Las condiciones del sector ahuyentan a los nativos, y los sindicatos denuncian incumplimientos del convenio Empresarios recurren a los inmigrantes por la mayor disponibilidad, el manejo de idiomas o la formación

Diario Sur, CRISTINA GONZÁLEZ, 24-05-2008

Marianna lleva tres años instalada en Marbella y puede presumir de que trabajo no le falta. En su currículum, además de su cualificación para la organización de eventos y de su dilata experiencia en el sector turístico, sobresale especialmente el manejo de tres idiomas – inglés, alemán y español – además del suyo propio, el húngaro, y conocimientos de algunos más. Con estas credenciales, si hablamos del sector de la restauración de cinco estrellas, hay pocas dudas de que su paso por las listas del desempleo, si es que las pisa, será efímero. «No he tenido problemas para encontrar trabajo, especialmente por saber varios idiomas. Eso me ha abierto muchas puertas», confiesa.

Su caso no es aislado, aunque la radiografía del mercado laboral difiere sobremanera si la interpretación parte de los empresarios o si los que escudriñan las estadísticas son los sindicatos. Lo que está fuera de duda es el elevado volumen de extranjeros que, a día de hoy, desempeñan su labor profesional en la hostelería en Marbella. Los datos que maneja la Junta así lo avalan. En los últimos meses los inmigrantes han cubierto la mitad de las vacantes para trabajar en el sector. Ocurrió tanto en marzo, cuando de los 1.400 incorporaciones a la hostelería contabilizadas 680 fueron a manos de desempleados extranjeros, como en abril, con 620 inmigrantes contratados de los 1.287 acuerdos formalizados en las oficinas de Marbella y San Pedro Alcántara del Servicio Andaluz de Empleo (SAE).

Los sindicatos son conscientes de esta tendencia. Desde Comisiones Obreras (CC. OO), Gonzalo Fuentes, secretario de Comercio, Hostelería y Turismo en Málaga, recuerda que en los últimos años gran parte de la mano de obra española optó por abandonar el sector servicios para dar el salto a la construcción, de horarios menos intempestivos y mejores sueldos. Una de las consecuencias fue que los empresarios de la hostelería y la restauración fijaron sus ojos en los extranjeros para cubrir los huecos en sus negocios.

Incumplimientos

«En verano siempre se ha contratado a muchos inmigrantes », afirma Fuentes que advierte, no obstante, del riesgo de que se haga en busca de «mano de obra barata». «Hay un alto grado de incumplimiento del convenio colectivo, porque se rebajan salarios y se alarga la jornada», sostiene el dirigente de CC. OO. En la mayoría de casos, los sindicatos no pueden actuar al tratarse de establecimientos modestos sin comités de empresa o de trabajadores pendientes de renovar permisos de residencia. Impera por tanto la ley del silencio.

El salario base de un camarero de un restaurante de tercera categoría, por ejemplo, ascienden según el convenio del sector a 995 euros, cantidad que se eleva hasta los 1.151 si desempeña la tarea en un hotel de cuatro o cinco estrellas. «Los nativos exigen que se aplique el convenio y por eso a muchos empresarios les interesan más los extranjeros, porque se aprovechan de ellos», señala José Antonio Sedano, secretario general de la Federación de Comercio, Hostelería, Turismo y Juego de UGT – Málaga.

Si se traslada esta misma realidad al propietario de un restaurante, la valoración es bien distinta. Lejos de hablar de precariedad salarial, un empresario consultado destaca que los españoles descartan trabajar en la hostelería «porque exige más tiempo libre y calidad de vida», ciertamente incompatible con la hostelería. «No es por dinero, porque están mejor pagados que en muchos otros empleos, sino por el sacrificio», apostilla. En su caso, el 20 por ciento de la plantilla es de otras nacionalidades. Tanto, que llega a afirmar que «parece la ONU» ya que se dan la mano indios, saharauis, marroquíes o árabes. «Yo prefiero a los españoles», se sincera.

La presencia de otras nacionalidades se dispara hasta el 90 por ciento en el caso de algunos negocios turísticos de lujo donde la clientela extranjera gana por goleada. «Los españoles saben menos idiomas, no crecen en una educación bilingüe, así que los que vienen con esos conocimientos están rifados», apuntan desde un establecimiento puntero en el sector. Les interesan políglotas y especializados. «Aunque hayan pasado por muchos sitios se encuentran pocos con una profesión y si necesitamos un ‘barman’ queremos que esté formado en eso», agrega. Sabe además de las reticencias de los nativos frente al sector servicios. «No les gusta porque los salarios no son muy altos pero los ingresos deben ir acordes con la formación y la mayoría de las veces no la hay», remarca.

Trato al público

Los sindicatos desmontan sin titubeos la teoría de la mayor cualificación como impulsora de que la mitad de las contrataciones sean a inmigrantes . «Si fuera así estarían de cara al público y en la mayoría de los casos los contratan para el ‘office’, como camareras de piso o para estar dentro de las cocinas», argumenta José Antonio Sedano desde UGT, aunque reconoce que habrá casos en que sí se decanten por nacionalidades no españolas por una cuestión de formación o preparación.

Con todo, pese a su mayor inserción en la hostelería, una cuarta parte de los extranjeros demandantes de empleo (533 de los 1.944 parados que constan en las oficinas del SAE) proceden del sector servicios, según las estadísticas oficiales de la Consejería de Empleo de la Junta. Le sigue la construcción con 454 desempleados contabilizados en abril.

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