Un joven aparece asesinado en un edificio del paseo de la Pechina ocupado por indigentes
La Policía Nacional arresta a un hombre e identifica a otro por su presunta implicación en el crimen
Las Provincias,
,
23-05-2008
No se podía entrar, pero entraban. Pese a que los accesos habían sido tapiados, númerosos indigentes rumanos y africanos se colaban en una finca de Valencia en estado de abandono situada en el paseo de la Pechina. Este fue el escenario de un crimen descubierto ayer por la policía en Valencia. La víctima, un joven inmigrante, presentaba un corte de arma blanca en la pierna y posiblemente murió desangrado. Por la tarde, agentes de Homicidios arrestaron a un hombre e identificaron a otro más por su presunta implicación en la muerte.
El lugar del macabro hallazgo es un edificio construido en los años 50 que actualmente se encuentra en un estado deplorable. Está situado junto a la antigua cárcel de mujeres y la calle Torres, al lado de los jardines del Turia, y comprende tres patios, el 55, el 56 y el 57. Todas estás entradas habían sido tapiadas, al igual que los bajos comerciales.
Una de las personas que lo ocupan fue la que alertó a la policía de que en el interior había un hombre muerto con signos de haber sido asesinado. Para comprobarlo, los agentes de homicidios necesitaron la ayuda de los bomberos del Parque de Campanar. Un vehículo de altura, dotado de un brazo articulado con cesta, se desplazó al lugar. Bomberos y policías de Homicidios entraron por una ventana del primer piso y llegaron hasta el lugar donde estaba el cuerpo.
Según fuentes policiales, la víctima es un hombre joven de origen africano. Estaba en una habitación muy desastrada, repleta de suciedad y enseres. Presentaba un corte en la pierna por el que había perdido mucha sangre. De hecho, a falta de la autopsia, no se descarta que pereciera por este motivo. Desangrado.
Hasta el lugar se desplazaron agentes de policía científica, que trabajaron durante más de tres horas en busca de pruebas y pistas. En estas labores, los agentes de la Jefatura Superior de Policía contaron con el apoyo de un inmigrante africano de los que habitualmente residen de manera ilegal en el bloque de casas. Él les orientó por las dependencias ruinosas. Y es que, según explicó un vecino, “eso por dentro es como un queso gruyere. Han tirado tabiques y hecho butrones en las paredes y todas las casas se comunican entre sí”.
Al parecer, el resto de personas que normalmente buscan refugio en las viviendas se había marchado, posiblemente para no verse envueltos en problemas tras la aparición del cadáver. “A estas horas se les ve entrar, pero hoy no había nadie”, destacó una vecina del paseo de la Pechina.
Para facilitar la entrada a la policía y al personal del juzgado de guardia, los bomberos tiraron abajo con una maza la tapia que cerraba el patio del número 56. Por ese mismo boquete, sobre las dos de la tarde, salió el cuerpo sin vida de la víctima, trasladado por empleados del retén fúnebre judicial. Hoy está previsto que se practique la autopsia al cadáver en el Instituto de Medicina Legal de Valencia.
El bloque de edificios en cuestión lleva alrededor de tres años en estado de abandono. En un futuro las fincas serán derruidas para la construcción de viviendas nuevas. “Los vecinos ya hemos denunciado en muchas ocasiones, tanto al promotor como a la policía, que ahí se mete gente a vivir”, denunció una residente. Precisamente por ello hace poco se decidió tapiar los accesos a través de los patios, ventanas de planta baja y comercios.
Sin embargo, los indigentes han ideado diferentes sistemas para burlar las barreras y colarse en las casas. “Unas veces trepan por los cables de la luz y de telefono y otras usan barreras de obra que utilizan como escalera para alcanzar las ventanas”, relató el vecino.
Con cables y cuerdas
Los ocupantes ilegales de estas casas también acceden a ellas a través de un patio interior al que se llega por un callejón lateral que recae a la calle Torres. Sólo hay un muro de cuatro metros en el que han descolgado cables y cuerdas para trepar y poder llegar a las viviendas.
“Ayer por la tarde (por el miércoles), bajaba por una cuerda uno con traje y maletín”, relató asombrado Ricardo, un vecino del paseo de la Pechina. “Es algo increíble porque con ese sistema suben hasta niños, y también garrafas de agua y comida”, añadió el hombre. “Hacen hogeras para cocinar, porque ahí no hay ni gas ni luz”, destacó otra vecina.
“A veces montan follón y se les oye discutir o hablar a gritos, pero hasta ahora no había habido ningún follón grave”, destacó Javier, otra de las personas que vive en la zona. Otros vecinos explicaron que los indigentes han “saqueado todos los objetos de valor que había en las viviendas cuando quedaron abandonadas”, de manera que ahora el edificio se ha convertido “en un nido de suciedad”.
Hasta hace una década, explicó un residente, “esas fincas eran de un mismo propietario que alquilaba las casas, pero después empezó a tirar a la gente para vender todo el bloque”.
(Puede haber caducado)