Respuesta a Xabier Larrañaga

Deia, Carlos Ordóñez, 22-05-2008


>El señor Larrañaga pide realizar un análisis de esa realidad social marcada por unos estereotipos que, pretendiéndolo o sin pretenderlo, pero en cualquier caso, desde un medio de comunicación ayuda a mantener. <! – – SEP – – >
Bien. Comienza su artículo hablando de una pelea. Ir a la anécdota para llegar a la generalización es un recurso que hay que utilizar con precaución. “Bar latino, navajas y botellas, hispanoamericanos y magrebís…”. Cuidado. Evidentemente la realidad es la que es. Y hay problemas inocultables derivados de la pobreza. Mire, yo ahora estoy en Mozambique y soy blanco. Si me paseo a la noche por algunos barrios, evidentemente seré asaltado. ¿Son violentos los negros mozambiqueños? ¿O su pobreza es insultante y causa y origen de que yo no deba meter las narices en algunos lugares?
>Las organizaciones sociales menos que nadie tratamos de “desmentir la realidad blanqueándola a fin de oscurecerla”. Precisamente trabajamos para dar luz a muchas realidades que se mantienen ocultas o en un segundo plano. O tergiversadas o manipuladas. Cuando nos oponemos a que los medios de comunicación destaquen la nacionalidad de las personas que puedan haber cometido delitos no lo hacemos por ocultar ninguna realidad, señor Larrañaga, sino para no alimentar unas visiones estereotipadas que deforman la realidad y son origen de tics racistas tan difíciles de eliminar y tan fáciles de extender como estos días se ve en Italia o en Johanesburgo. Y a estas alturas, usted como periodista debería saber más de códigos deontológicos. <! – – SEP – – >
La realidad tal cual es no existe en singular. Es muy fácil y muy popular transcribir la reacción burda del diálogo de bar, que frente a los problemas propios encuentra pronto culpas ajenas. El estereotipo alimenta ese rechazo. Y escrito en los periódicos lo multiplica. El racismo crece y la inteligencia es una de las primeras víctimas.

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