Vuelan una caseta de campo junto a un barranco en Llíria que habitaban temporeros inmigrantes
"Si había gente yo me iba, porque daba miedo estar allí", comenta un agricultor
Las Provincias,
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22-05-2008
Un misterio sobre otro. Una caseta construida en la ribera de la rambla Castellarda despierta todo tipo de interrogantes. El edificio, desde su origen hasta la caída, ha estado envuelto en un aura de interrogantes. Nadie sabe dónde están sus dueños y, ahora, también se desconoce quién la ha demolido… mejor dicho, volado. Es la palabra más adecuada visto cómo ha quedado la pequeña edificación: de ella quedan la estructura y un montón de ruinas, lo más curioso, algunas de ellas esparcidas en un radio de varios metros.
La caseta llevaba más de 30 años construida y nadie sabe el paradero de sus dueños. Actualmente, era utilizada por inmigrantes que llegan a Llíria para trabajar como temporeros en las épocas de cosechas.
“Han utilizado algún explosivo. Nadie derriba una caseta y esparce las ruinas a 30 metros”. Vicent, un agricultor de Llíria, descubrió la ruina hace más de un mes. “Iba a mi campo de algarrobos que está al lado y no pude ni entrar porque había restos en medio del camino”.
La caseta, o lo que queda de ella, se encuentra a menos de 200 metros de la carretera que une Llíria y Pedralba. Además, cerca de la construcción hay algunos chalés.
Ayer mismo, a escasos cinco metros de donde se encontraban los últimos cascotes había un muro detrás del cual se escuchaba cómo cacareaban unas gallinas. Si la caseta fue volada con un explosivo, tanto las aves como, lo que es más preocupante, los inquilinos de los chalés o algún conductor pudieron recibir el impacto de un cascote.
Para Vicent, al menos en parte, es un alivio que la caseta haya sido demolida. “Una vez llamé a la Policía, porque allí venían 20 o 25 personas. Hacían de vientre debajo de mis algarrobos y lo dejaban todo hecho un desastre. Algunas veces había motoristas por la rambla. Si había gente yo me iba, porque daba miedo estar allí”.
El problema de este agricultor se ha solucionado, en parte. Ahora ya no hay nadie, pero los despojos de la edificación sí que le siguen molestando. “No puedo entrar a mi campo de algarrobo, y junto a los árboles hay ruinas que nadie retira. Cuando deba arar la plantación, alguien tendrá que quitar esos restos”.
El Ayuntamiento de Llíria, de momento, ya conoce el caso. Vicent Lis, concejal del grupo Compromís dio parte de los hechos al departamento de Urbanismo. El alcalde edetano, Manuel Izquierdo (PP), afirmó que ya ha enviado a la Policía Local para inspeccionar la zona.
“Teníamos constancia de que allí vivían unos inmigrantes, pero no sabemos mucho más. Pudo haber un incendio y que tuviesen alguna bombona dentro, y que esta estallase”, señaló Izquierdo. Sin embargo, en las ruinas y el resto de enseres que hay esparcidos en la zona no se puede apreciar resto alguno de fuego. Es una hipótesis más.
“No hay denuncias ni en la Policía ni en el Ayuntamiento”, señala Izquierdo. “Era un maset, una pequeña construcción que antiguamente empleaban pastores y agricultores para dormir o guardar ganado”.
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