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El presidente de Sudáfrica ordena intervenir al Ejército para poner fin a la ola de violencia xenófoba

La Voz de Galicia, AFP, 22-05-2008

El presidente sudafricano, Thabo Mbeki, autorizó el despliegue del Ejército en refuerzo de la policía para combatir la violencia xenófoba contra inmigrantes que azota Johannesburgo en los últimos días y que ayer se extendió al puerto de Durban.

Según anunció la policía, hasta el momento ascienden a 42 las personas muertas en los incidentes. Otras 16.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares. El número de detenidos ya es de 400.

La violencia se extendió en la madrugada de ayer a Durban, donde una multitud de 150 sudafricanos enfurecidos atacó a inmigrantes nigerianos que habitan el barrio marginal de Umbilo. En los incidentes fue atacado un bar regentado por nigerianos y seis personas resultaron heridas. Un portavoz de la policía señaló que la muchedumbre, armada con botellas de vidrio rotas y piedras, reclamó a los nigerianos que abandonaran la zona.

Según el ministro provincial Bheki Cele, el ataque estuvo motivado políticamente. El funcionario responsable de la seguridad en la provincia de KwaZulu – Natal acusó al partido opositor Inkatha Freedom Party (IFP) de instigar a los residentes de una vivienda de Umbilo. El IFP rechazó estas acusaciones, que calificó como irresponsables, y expresó su condena a la ola de violencia. El ministro de la Presidencia de Pretoria, Essop Pahad, esbozó la hipótesis de que los grupos blancos de extrema derecha sean los auténticos responsables.

En el municipio de Tembisa, en Johannesburgo, otras tres personas ingresaron en el hospital con heridas de bala. La policía volvió a actuar allí contra cientos de habitantes que habían salido a cazar inmigrantes de otros países africanos. Otra vez, viviendas de la zona fueron pasto de las llamas. También en la localidad de Vereeniging hubo reportes de intimidaciones contra inmigrantes. En el barrio marginal de Primrose, los mozambiqueños que escaparon a las comisarías recibieron la oferta de regresar a su país en autobús.

Algunos refugiados denunciaron a agentes de la policía por maltrato.

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