Un ex del Klan, con Obama
La Razón, , 21-05-2008Marta G. Hontoria
Washington – Las primarias de ayer de Kentucky y Oregón han marcado el principio del fin del duelo demócrata. Todas las piezas empiezan a encajar, incluidas las de los dichosos «Superdelegados» que siguen, todavía hoy, deshojando la margarita Hillary – Obama. El último «pope» del Partido demócrata en prestar su apoyo a Barack Obama ha sido el senador Robert Byrd, de 90 años, el más veterano de la historia de la cámara. El «endorsement» de Byrd es doblemente significativo porque siendo un veinteañero fue miembro del Ku Klux Klan, el grupo de encapuchados racistas del que años más tarde renunciaría. El senador, un ardiente opositor a la guerra en Irak, asegura que Obama es un «patriota de corazón noble» y un «humilde cristiano» que tiene «el coraje y el temperamento necesarios» para sacar a Estados Unidos del conflicto en el país árabe. Byrd es senador de Virginia Occidental, el estado que se volcó la semana pasada por Hillary Clinton en sus primarias. El análisis del voto a pie de urna reveló allí que el factor racial, o dicho llanamente, el racismo, jugó un papel sustancial en el resultado de las urnas.
El apoyo de los «Superdelegados» como Byrd es absolutamente esencial para lograr la candidatura final demócrata, porque sabemos ya que, sólo con los delegados que se eligen en las urnas, ningún candidato puede hacerse con la nominación. Lo que sucede es que cuantos más delegados, más argumentos tiene el candidato para poner a la elite del partido de su lado.
Hillary Clinton era favorita ayer para ganar las primarias de Kentucky, mientras que el senador de Illinois esperaba ganar Oregón. Casi con total seguridad, Obama alcanzará por primera vez la mayoría de todos los delegados elegidos en las primarias de los 50 estados.
Ante esto, cualquier adversario habría tirado ya la toalla. Clinton, no. Y eso a pesar de las deudas que está contrayendo su campaña para poder seguir adelante. La ex primera dama se aferra a su propia aritmética, que suma los votos que consiguió en Michigan y Florida, los estados descalificados por el partido en los que Obama no hizo campaña. Hillary Clinton va a luchar por estos dos estados y por los tres que quedan en el calendario. Es una decisión que aplauden sus más fervientes seguidores. Ayer, en un anuncio a toda página en «The New York Times», el grupo WomenGoup advertía «No tan rápido». «Queremos que Hillary se quede en la carrera hasta que se cuenten todos los votos».
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