Corbacho ignora a Zapatero y vuelve a criticar a Italia por la inmigración
ABC, 21-05-2008R. DE VICENTE/V. BECERRIL
MADRID/ROMA. Celestino Corbacho, ministro de Trabajo e Inmigración, volvió ayer a echar «leña al fuego» a la polémica sobre inmigración con Italia y, por tanto, desobedeció las consignas de su jefe Zapatero de no remover más este asunto, que ha alcanzado unas cotas preocupantes. Y lo hizo, además, a pesar de que mañana está prevista una reunión entre el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, con el ministro de Políticas Comunitarias italiano, Andrea Ronchi, para que éste último «ilustre» al Ejecutivo español sobre la política de inmigración italiana. Es la segunda vez que Corbacho arremete contra Italia por este asunto; antes que él, lo hizo la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y la flamante ministra de Igualdad, Bibiana Aído, tampoco facilitó las cosas con su ocurrencia de estar dispuesta a pagar un psiquiatra a Berlusconi.
El ministro de Trabajo e Inmigración se refirió de nuevo a este tema a pesar de que él mismo reconoce que rebasa sus funciones. Así, Corbacho insinuó que el Gobierno italiano vulnera los derechos humanos. Para el ministro, la diferencia entre ambos países en materia de inmigración reside en que «aquí el retorno de una persona ilegal nunca se podrá hacer usando la fuerza y sin respetar los derechos humanos», y en que «en España no se hacen redadas contra inmigrantes».
Críticas de la izquierda italiana
Mientras, en Italia las voces que protestan ante la «injerencia» de los ministros españoles en su política de inmigración ya no proceden tan sólo de miembros del Gobierno de Berlusconi o de su órbita ideológica, sino que ahora también el principal partido de la oposición, el Partido Democrático – orientado hacia el centro – izquierda – , se ha posicionado en contra de la actitud mostrada desde Madrid.
Su presidente, Piero Fassino, entró en la polémica aunque en términos más amables que las primeras reacciones que salieron desde Roma. «Creo que esas expresiones de los ministros españoles fueron equivocadas», aseguró a una televisión. Para el líder de la oposición transalpina, se trató sólo de «opiniones personales» de los ministros del PSOE, ya que Zapatero «se apresuró a decir que esa no era la opinión del Gobierno español»
La controversia no ha afectado sólo a los políticos actuales y algunas «viejas glorias» conservadoras se han apresurado a opinar al respecto. El presidente emérito Francesco Cossiga – que gobernó a finales de los 80 – , en una entrevista al «Il Giornale», afín a Silvio Berlusconi, criticó duramente la posición de España e incluso especuló con un complot. «Zapatero se da cuenta que Berlusconi refuerza el eje Sarkozy – Merkel y ha reaccionado de esa forma porque tiene miedo a quedarse aislado», señaló, advirtiendo a su «amigo» Berlusconi para que «tenga cuidado». Pero no se limitó a criticar «la insensatez» de los ministros españoles, sino que aconsejó a Frattini que «retire al embajador» al menos un mes.
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