Miles de inmigrantes huyen del estallido de violencia en Sudáfrica

La revuelta xenófoba causa 22 muertos en los suburbios de Johannesburgo

La Vanguardia, , 20-05-2008

glesias, comisarías, sedes municipales y centros comunitarios sirven de refugio en Johannesburgo a miles de inmigrantes Zimbabue, Mozambique y Malaui después de una semana de violencia xenófoba en Sudáfrica. Turbas de decenas y hasta centenares de jóvenes armados con machetes, garrotes y gasolina han ido extendiendo el fuego y el terror de una barriada a otra causando la muerte a 22 personas hasta el día de ayer, 19 de ellas durante el fin de semana. La policía en más de un caso tuvo que cejar en su intento de contener los disturbios más violentos, el domingo, al no verse capaz de defenderse a sí misma de una lluvia de piedras y botellas. Tan sólo ha realizado 217 detenciones.

Los desórdenes continuaban ayer en los townships de Zandspruit, Primrose, Tembisa, Reiger Park y Tokoza, y llegaron hasta el barrio de negocios del centro de Johannesburgo, pero fue de todos modos la jornada más tranquila en varios días. Las comisarías se encuentran desbordadas acogiendo a cientos de personas, como una del centro de Johannesburgo en el que buscó refugio la zimbabua Gina Themba con su bebé de dos semanas. Themba explicó que los vecinos con quienes había convivido durante tres años se presentaron de noche para decirle que tenía que marcharse.

En otros casos, como el que explicó la sudafricana Rose Molape al diario The Star,los inmigrantes prefirieron huir antes de que fuera demasiado tarde. Molape, del suburbio de Ramaphosa, estaba indignada porque una familia zimbabua, “muy buena gente”, a la que conocía desde doce años atrás, tuvo que abandonar su casa, la cual fue después – como en todos los casos- quemada. En este township fueron hallados los cuerpos de dos hombres, uno de Mozambique y otro de Malaui, este último descuartizado.

Las tiendas permanecían ayer cerradas (en particular, las pertenecientes a extranjeros) en los suburbios de Johannesburgo. En lugares como Reiger Park, según The Star,los vecinos atendían con tazas de té a aquellos que no huyeron o fueron expulsados. “Anoche teníamos aquí más de dos mil personas”, dijo al diario Mail & Guardian un voluntario del Germiston Civic Centre, cerca de un asentamiento de inmigrantes atacado estos días.

Sudáfrica fue durante años tierra de asilo para refugiados de guerra de Mozambique, y en fechas más recientes el país ha atraído a inmigrantes que escapan del colapso económico de Zimbabue. Ahora a estos se les echa la culpa del desempleo, del crimen e incluso del precio de los alimentos básicos. A la ministra del Interior, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, se la acusa de no controlar una ola inmigratoria enorme (acelerada en los últimos tiempos) y de enterrar la cabeza en la arena, como las avestruces, en estos momentos críticos.

La incapacidad del gobierno de Thabo Mbeki para dar respuesta a las demandas sociales es, según la prensa, uno de los motivos de este estallido. La oposición política está muy de acuerdo con esto, naturalmente. De otro lado, el analista Prince Mashele – quien afirma que “esta situación se venía cociendo desde 1994”- y el portavoz del Gobierno, Themba Maseko, coinciden en sospechar de “algún tipo de planificación” en tanta violencia. Mashele dijo al Mail& Guardian que “la forma sistemática en que se ha extendido, de un township a otro, me dice que hay una trama detrás”.

Al borde de la vergüenza nacional

“Recordad el horror del que venimos”, dijo la semana pasada Nelson Mandela. La ola xenófoba se convierte en una vergüenza nacional. Mandela, el arzobispo Desmond Tutu, el presidente Thabo Mbeki y su rival en el Congreso Nacional Africano, Jacob Zuma, y la prensa recuerdan algo que muchos han olvidado o ignoran: que los sudafricanos tuvieron la ayuda de sus vecinos en su lucha contra el apartheid.“Deberíamos ser los últimos en tener una actitud negativa hacia nuestros hermanos que vienen de fuera”, dijo Zuma. Además, ante el mundial de fútbol de 2010, la imagen del país está en juego.

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