Un ministro italiano tratará de zanjar el rifirrafe con España

El Periodico, ROSSEND DOMÈNECH, 20-05-2008

Roma enviará esta semana a Madrid al ministro para las Políticas Comunitarias, Andrea Ronchi, con ánimo a apaciguar el caldeado ambiente entre España e Italia a raíz del enfrentamiento por las políticas de inmigración de Silvio Berlusconi. A todas luces, la crisis entre ambos Gobiernos está cerrada en falso.
La decisión de enviar a Ronchi se produce después de las airadas reacciones en Italia contra el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, al que se le pide que “calme a sus ministros”. Si primero fue la vicepresidenta del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, la que criticó las redadas contra extranjeros – – se desdijo después con el argumento del “malentendido” – – , luego fue el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, el que acusó al mismísimo Berlusconi de “criminalizar al diferente”.

RARA UNIDAD
Nunca tantos miembros de un Gobierno y líderes políticos habían criticado conjuntamente y con tanta dureza al Ejecutivo de otro país de la Unión Europea. “Toreros que ejercen como ministros”, definió Il Giornale, diario de la familia Berlusconi, a Celestino Corbacho.
Pero el ejemplo más plausible del soterrado enfrentamiento fueron las declaraciones del ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini que, si el domingo dijo que todo había quedado zanjado, ayer añadió que “ya vale de invasión de campo, porque es inaceptable”.
Frattini explicó que las declaraciones efectuadas desde Madrid “son desagradables y fruto de un desconocimiento de las políticas del Gobierno de Berlusconi”. En este contexto, el titular de Exteriores recibió ayer al embajador italiano en Madrid, Pasquale Terracciano, que casualmente se encontraba en Roma. “No se ha tratado de una convocatoria (primer eslabón de una protesta oficial), pero casi”, escribieron varios comentaristas políticos.

ACTITUD CONCILIADORA
Tras cuatro días de polémica, Berlusconi ha decidido enviar a su ministro. El responsable para las Políticas Comunitarias del Gobierno se entrevistará con el secretario de Estado para Europa, Diego López Garrido, que ayer fue entrevistado por varias televisiones italianas. Garrido intentó quitar leña al fuego al asegurar que “entre Italia y España no existe ningún choque” y que “la posición del Gobierno español sobre inmigración es la misma que la del Gobierno italiano”.
Tanto la mayoría conservadora como la minoría progresista italianas han hecho piña contra las críticas españolas. “El Gobierno italiano no necesita lecciones pseudomorales” declaró el ministro para la Actualización de Programas, Gianfranco Rotondi, pidiendo que “Europa ponga firme a España”.
Pierferdinando Casini, líder del centrista UDC, en la oposición, dijo que “los gobernantes españoles han perdido una ocasión para callarse”. “Se trata de injerencias inaceptables”, añadió Antonio Di Pietro, de Italia de los Valores (IdV).
En plena polémica, el pleno del Parlamento Europeo debatirá hoy sobre la situación de los gitanos rumanos en Italia tras la quema de varios de sus campamentos en Nápoles la semana pasada.

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