"Al mundo le corre prisa que se diga que los derechos humanos no van bien"
El sociólogo pretende afianzar desde su cargo la colaboración con las universidades, además de preparar la Multaqa de las tres culturas que se celebra en el monasterio de Simat en junio
Las Provincias,
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18-05-2008
Apenas hace unos cargo que ostenta el cargo de presidente de la sede de la Unesco en Valencia, pero ya está manos a la obra. No en vano, colabora en ella desde que se fundara hace seis años, tiempo en el que ha llegado a consolidarse como una de las delegaciones más importantes de España y casi de Europa.
- ¿Cuál es la función de Unesco Valencia?
– Es una forma de hacer más tupida la sociedad civil. En ella se unen las iniciativas de la organizaciones internacionales con la sociedad civil, muchas de las cuales no se hacen porque no interesan a los gobiernos o a las empresas privadas. La Unesco es el organismo de la ONU dedicado a la educación, la ciencia y la cultura, igual que Unicef se centra en los niños. Ahora, todas las actividades giran de forma general en torno al gran tema del mundo para los próximos años, el Milenio de la Paz.
- ¿Cuáles serán las primeras actuaciones de la delegación valenciana?
– Un año más tenemos las miradas puestas en la Multaqa de las tres culturas que cada verano organizamos en el Monasterio de Simat de la Valldigna los días 20, 21 y 22 de junio. Estamos buscando a expertos de las culturas hebrea, islámica y cristiana, las tres del Mediterráneo y centraremos el tema en la relación de esas civilizaciones con el respeto a los derechos humanos, porque se cumplen 60 años desde la Declaración de los Derechos Humanos.
- ¿Cuál es el objetivo de este foro?
– Servirá para analizar cómo están los derechos humanos en el Mediterráneo. Porque se encuentran en un estado ambiguo, con graves violaciones en ciertos territorios, especialmente, los de la ribera sur del mar. En el norte hay mucha más tradición democrática y, aunque se cometen fallos, no son tan graves como los del sur. De ella pretendemos conseguir una declaración de solidaridad con los derechos humanos, que los países de las tres culturas que participen pacten que aceptan esos derechos. De ahí saldrá nuestra publicación que será contundente y una reafirmación de esas declaraciones de intenciones. Después será cada país el que demuestre su voluntad de cumplirlos y respetarlos, porque la Unesco no tiene capacidad obligatoria ni su publicación será vinculante. Simplemente recomienda formas de actuar.
- ¿Se hablará de inmigración?
– En la Unesco hay una gran discusión sobre eso. Hay una posición bastante negativa porque ahora inmigración se identifica con contrato de trabajo. Crece la desigualdad internacional, los ricos son cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres. Del norte de África están llegando unos en patera y otros en yates y eso no se ve bien.
- También es presidente internacional de la ONG Sociólogos sin Fronteras. ¿Es compatible?
– Efectivamente. Ahora dirijo un proyecto muy parecido al de la Unesco, con lo que puedo aplicar cosas de uno al otro y viceversa. Ayuda mucho que yo esté en ambas instituciones. El principal proyecto que tenemos es para este año y el próximo y queremos subrayar las relaciones entre la sociología y los derechos humanos. Al mundo le corre prisa que se diga que los derechos humanos no van bien: ha aumentado el hambre; ha empeorado la salud; cada día se separa más la educación entre ricos y pobres; y la vivienda es cada vez más inaccesible. Pero se plantea una pregunta, ¿hasta cuánto se pueden reclamar esos derechos básicos?
- Asume ahora la presidencia de la sede en Valencia, ¿va a haber cambios en la línea de trabajo?
– A mi me han dado el calificativo de mentalidad internacional, con lo que no me centraré demasiado en temas muy locales. La principal diferencia con la línea que se ha seguido hasta ahora es que pasará de ser una acción más festiva a una línea más intelectual. Nos centraremos en temas que realmente interesan a la Unesco. Uno de los objetivos es hacer más accesibles sus actividades a la población, y por ello, vamos a dar la mano a diversas iniciativas culturales valencianas, especialmente, las que tengan que ver con la difusión del milenio de la paz.
- Como por ejemplo…
– Queremos trabajar con todas las universidades valencianas. Ahora, ya tenemos un convenio con la Politècnica en los cursos para mayores para acercarles los grandes temas de la actualidad y del mundo. Somos un cauce de colaboración para la Unesco y desde la Unesco Valencia. El primer paso será realizar un inventario de todas las instituciones culturales de la Comunitat para poder estrechar lazos de colaboración.
- ¿Le queda tiempo libre?
– Viajo mucho y a muchos lugares, pero cada vez que regreso aprovecho para venir a Gandia a descansar con mi mujer. Me relajo, desconecto y trabajo con mi ordenador.
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