Promotoras y entidades financieras comienzan a vender a los inmigrantes viviendas en sus naciones de origen
La Voz de Galicia, , 12-05-2008Los altos tipos de interés y elevados precios de la vivienda han hecho del cliente hipotecario nativo una especie en vías de extinción. Ante este panorama, bancos y cajas de ahorro dirigen la vista a los países de Europa del Este.
Algunos presentan un doble atractivo. Pueden financiar a la vez al inmigrante rumano o polaco con empleo en España y también a la constructora que le vende el piso en su país de origen. Las entidades financieras españolas también quieren acompañar el desembarco de empresas nacionales que se han animado a acudir a esa región atraídas por el flujo de los fondos de cohesión europeos.
La seguridad jurídica parece garantizada, porque esos Estados han entrado en la órbita comunitaria, y las perspectivas financieras de la UE prevén que un maná de 175.000 millones de euros sirva para poner las infraestructuras al día.
Aunque la situación de esos países no es homogénea, su ritmo de crecimiento del 5% anual duplica el de la zona euro, mientras que el nivel de renta por habitante no llega a la mitad, lo que implica que los salarios son bajos y los márgenes de ganancia para el constructor español, resultan elevados. Las entidades estiman que podría llegar a un 10% de la cifra de 750.000 inmigrantes de países del Este, más de la mitad rumanos, pero también búlgaros y polacos, que están en situación regular en España.
Para el nuevo residente, comprar una vivienda en España implica optar por una larga permanencia, o haber adquirido la ciudadanía, pero, sobre todo, le supone embarcarse en un proyecto financiero de calado, por los altos precios que han alcanzado los pisos. Salarios de aquí permiten acceder a créditos para la compra de casas que pueden costar entre 50.000 y 80.000 euros.
Con la ventaja de que allí los préstamos resultan más caros, incluso comparados con el actual nivel del euríbor en el 4,6%. Antes de las subprime , los promotores calculaban que los inmigrantes adquirirían unas 100.000 viviendas al año hasta el 2012, casi todas en España. Lo que precisan ahora es que bancos y cajas les vuelvan a abrir el grifo.
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