De la Vega resume la política de inmigración: «Ley, orden e integración»
El Mundo, , 11-05-2008España invertirá 10 millones en Níger para luchar contra el hambre y dona otros 300.000 euros para ayudar a reforzar la seguridad de sus fronteras El primer día de María Teresa Fernández de la Vega en Níger empezó tocando la piel de las mujeres/niña que son echadas de los poblados por parir mal, y acabó hablando de inmigrantes legales, orden y desarrollo. Por la mañana, supo en persona de la desgracia de quienes no saben ni escribir su nombre y por la tarde mostró al mundo la línea política de un país empeñado en «poner legalidad donde no la había, orden donde no lo había e integración donde no la había».
La vicepresidenta ha venido para hablar en el III Encuentro España – Africa: Mujeres por un Mundo Mejor, tercera entrega de una utopía posible. Al menos para Níger, que hace dos años era el país más pobre de la Tierra y hoy es el cuarto por la cola.
Nada más acabar el acto formal de la firma de dos acuerdos sobre cooperación e inmigración, De la Vega respondió sobre la propuesta del PP de llevar su contrato de integración para inmigrantes al Parlamento. «La política de inmigración del Gobierno se resume en tres palabras: ley, orden e integración». Dijo que el Ejecutivo lleva cuatro años trabajando por la inmigración «legal y ordenada». Habló de «reforzamiento» de fronteras y se mostró orgullosa de la «reducción» de la entrada de inmigrantes irregulares «promoviendo repatriaciones y aumentando los acuerdos con los países de origen para la integración de esas personas».
Ese es un aspecto que subrayó en rojo. «España liga inmigración con desarrollo». Porque, dijo, el Ejecutivo ha «reforzado» los contratos en los países de origen y se ha preocupado de que mejoren las condiciones de esos estados emigrantes «para dar esperanza a sus jóvenes».
«Esa es nuestra política y el PP la conoce bien. Es una política integral, reconocida en Africa y en Europa», sentenció sentada junto al primer ministro de Níger, Seini Oumarou, que asentía cada vez que la traductora iba descubriéndole el discurso.
Acababan de aprobar dos acuerdos con miga, ninguna broma para un país donde el hambre, las enfermedades y la discriminación dejan a las mujeres con una esperanza de vida de 44 años y a los hombres de 55.
El pacto de inmigración habla de 300.000 euros para el control de las fronteras y la formación de policías, un dinero que puede sonar a poco desde el cristal europeo, pero que aquí es mayúsculo: un médico cobra 70 euros al mes.
El otro acuerdo es la creación de una comisión mixta España – Níger de cooperación al desarrollo. Es decir, más de 10 millones de euros para generar seguridad alimentaria, salud y equidad de género.
De la Vega contó después que la cooperación española no es una limosna a fondo perdido. «Nos cuesta mucho evaluar cada ayuda y seguir su evolución. Aquí ya hay un equipo permanente que controlará el dinero de cada programa».
Uno consiste en la creación de un quirófano en un centro para mujeres afectadas por fístula obstétrica, que se genera por malos partos, relaciones sexuales precoces en niñas o ablaciones. Puede provocar una ruptura entre la vagina y el ano que causa pérdidas de orín y de heces. Y eso hace que sus maridos y sus poblados las rechacen. Ayer, la vicepresidenta, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y la secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, se hartaron de acariciar las caras sonrientes de estas mujeres analfabetas y doblemente excluidas en un país invisible.
AGRADECIMIENTO NIGERINO
El primer ministro de Níger, Seini Oumarou, agradeció con humor y un símil bíblico la ayuda española: «Necesitábamos pescado y ustedes nos lo han dado, por lo que estamos muy contentos. Pero, ¿qué tal si nos enseñan a pescar? Los españoles son buenos pescadores, nos gustaría mucho que nos enseñaran. Así, el día que sepamos pescar, comeremos lo que necesitamos y quizá exportemos parte a España».
EL BARRO NO DETIENE A DE LA VEGA.
La red de carreteras de Níger no está muy desarrollada. Cerca de Niamey puede disfrutarse de alguna vía asfaltada, pero en el resto del país los caminos son de tierra. De fango, a poco que caigan unas gotas. Así lo comprobó la vicepresidenta, cuyo coche oficial quedó atrapado cuando se acercaba al centro que visitó la delegación española. El equipo de seguridad, como se ve en la imagen, tuvo que bajar al barro.
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