Con Dios y algo de suerte

ABC, 04-05-2008

TEXTO CARMEN ECHARRI

CEUTA. Hace años que Mattheo y Nathaniel escaparon de sus respectivas aldeas, en Somalia, marcados por los sangrientos enfrentamientos religiosos producidos entre musulmanes y cristianos. Ambos eran firmes defensores de sus creencias cristianas y sus vidas corrían un serio peligro si esa fe era conocida en un país en el que no se permite que haya una religión distinta a la que profesa quien está en el poder. Por esa razón, estos dos somalíes, de 27 años, que se conocieron en el CETI al entrar de manera clandestina en Ceuta burlando los controles marítimos y apoyados por salvavidas y motores humanos que les guiaron en su entrada en la ciudad, huyeron de sus aldeas dejando atrás a sus familias.

Mattheo dejó a su madre, «creo que todavía estará viva», confiesa. Nada sabe de ella desde aquel día, hace ya diez meses y dos semanas, que decidió escapar de su aldea. «Allí no nos permitían otra religión, ni acudir a la iglesia… por eso me marché», indica justo después de la catequesis que está desarrollando para posibilitar su bautismo. «Un día quisieron atacarme por ser practicante, eso es algo que está castigado», recuerda.

«Dios me ayudó»

Por esa presión huyó de Somalia. Llegó a vivir durante dos años en los bosques de Beliones, en donde fue testigo de la muerte de otros subsaharianos. Incluso supo del asalto a la valla, en septiembre de 2005, aunque él no participó. Intentó su entrada en Ceuta por varias vías, hasta que al final, con un chaleco salvavidas y enfundado en un traje de neopreno consiguió alcanzar las costas españolas. «Entre Beliones y Ceuta no hay tanta distancia pero sí han quedado muchos muertos. Yo he tenido mucha suerte por eso sé que Dios está conmigo. Yo he conseguido pasar la frontera y seguir vivo, por eso quiero empezar una nueva vida siendo hijo de Dios», indica.

Eso es lo que le mueve a protagonizar hoy, en la iglesia de Africa, la ceremonia de admisión al bautismo, previa a la recepción del sacramento que, probablemente, pueda tener lugar en septiembre, cuando ya esté preparado, al igual que su compatriota Nathaniel.

El también escapó de su aldea por los mismos problemas. Recuerda que estando en una de las iglesias del lugar, los asistentes fueron asaltados por un grupo de personas que, con machetes pretendían apuñalarles.

El escapó del lugar, pero desconoce si su madre sigue viva. Al igual que Mattheo quiere ser candidato a la recepción del bautismo, «porque hasta que no estás bautizado no eres un auténtico cristiano».

Para ambos, la mañana de hoy será especial. Contarán con el apoyo de los religiosos que les han estado preparando y con la compañía de sus amigos del CETI. Ambos son privilegiados. En lo que va de año sólo cinco inmigrantes han protagonizado una ceremonia de admisión al bautismo como la suya.

En la misma la Iglesia de Ceuta los reconoce como candidatos al bautismo y responde por ellos ante cualquier otra iglesia si, finalmente, cuando estén preparados para la recepción del sacramento, ya no están en la ciudad. Eso significará que habrán recibido los papeles para regularizar su situación.

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