Los hispanos de Estados Unidos se multiplican en número y pobreza

ABC, 02-05-2008

PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL

WASHINGTON. Mientras el 1 de mayo era «celebrado» ayer en Estados Unidos con manifestaciones – protagonizadas sobre todo por hispanos – para exigir una reforma de inmigración que regularice a los doce millones de «sin papeles» acumulados desde de los años ochenta, una serie de relevantes informes ha servido para poner en evidencia los claroscuros de la minoría más grande y de mayor crecimiento en el mosaico racial americano. Pero que también acumula las mayores tasas de pobreza e incertidumbre sobre su futuro.

Las últimas estimaciones del censo federal han llegado a la conclusión de que en estos momentos 1 de cada 4 niños menores de cinco años en EE.UU. es hispano. Una proporción que tan solo en el año 2000 era de 1 de cada 5 niños. Por Estados, la mayor concentración de este meteórico ascenso demográfico se concentra en Nuevo México, California, Texas, Arizona, Nevada y Colorado. En términos totales, los hispanos suponen ahora un 15% de la población total estadounidense, en comparación con el 12,6% hace ocho años.

A diferencia de lo que ocurrió en los años noventa con un masivo fenómeno de inmigración, el nuevo crecimiento de la población hispana se explicaría estrictamente por una tendencia a tener más hijos que la media nacional. Hasta el punto de que la expansión familiar de los hispanos habría sido responsable de la mitad de las ganancias totales de población acumuladas por EE.UU. entre los años 2000 y 2007.

Una mujer blanca en Estados Unidos tiene una media de 1,8 hijos. Cifra por debajo del umbral de 2,1 requerido para mantener una población estable. Por comparación, una mujer hispana tiene 2,8 hijos. Sin que falten estimaciones como las publicadas recientemente por el Pew Hispanic Center que apuntan a un 30% de población hispana para el 2050.

Retroceso económico

Sin embargo, esas rutilantes proyecciones vienen acompañadas de una actualidad complicada. Según un informe del Centro para el Progreso Americano, los hispanos de Estados Unidos se llevan la parte del león en cuanto a niveles de pobreza. Con una tasa de miseria del 20,6%, no comparable con el 8,2% de blancos. Diferencias que desde el 2000 no habrían hecho más que aumentar en contraposición a la prosperidad más repartida de los noventa.

Otro estudio elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también deja claro cómo la crisis económica que sufre EE.UU. tiene un impacto especialmente negativo entre los inmigrantes hispanos. Hasta el punto de que tres millones habrían dejado de enviar remesas de dinero a sus países de origen durante los dos últimos años. El informe también apunta a que la falta de ofertas de trabajo con bajos sueldos junto a una mayor represión de la inmigración ilegal está haciendo que muchos «sin papeles» se planteen la opción de retornar a sus países de origen en Iberoamérica.

Tras cinco años de espectacular crecimiento en el envío de remesas procedentes de Estados Unidos, este flujo de dinero ganado a pulso estaría empezando a experimentar significativos retrocesos. El BID estima que el total de estas transferencias hacia el sur del río Grande se situará en torno a los 45.900 millones de dólares.

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