España pide a África más vigilancia para frenar la presencia de polizones

El Día, D.M., S/C de Tenerife, 01-05-2008

España se ha dirigido a los países subsaharianos que tienen puerto de mar con el fin de solicitarles que extremen su vigilancia para evitar la subida de polizones a los barcos de carga, tal y como han señalado a EL DÍA fuentes españolas agregadas a las embajadas de esos países.

De forma verbal y explicando los inconvenientes, España acaba de dirigirse a los gobiernos africanos, concretamente a los países que cuentan con puerto de mar, explicando que la vía clandestina como polizones puede coger auge en esta época y, por este motivo, es necesario incrementar las medidas para evitar que los inmigrantes se cuelen en los barcos mercantes como polizones.

Entre los argumentos aportados por nuestro país destacan los perjuicios que sufren los inmigrantes que emplean esta vía de emigración clandestina.

Los polizones se enfrentan a situaciones peligrosas. Debido a que no están legalmente a bordo, a veces pasan días sin agua o comida cuando viajan por barco, enfrentándose a la muerte.

Cabe recordar que con una diferencia de pocos días, el pasado mes de abril llegaron a Canarias dos buques con polizones a bordo, uno a Las Palmas y otro a Fuerteventura.

La vigilancia de Frontex en las costas de Mauritania y Senegal está frenando a los cayucos y puede ser que la salida como polizones sea una de las vías a explotar por los que quieren emigrar de su país de forma clandestina.

Según explicaron a este periódico fuentes conocedoras de los hechos, para embarcarse de este modo se llega a un acuerdo tácito entre el armador del buque y el inmigrante, generalmente, a cambio de dinero, aunque también pueden acordar la realización de algún trabajo.

Otra de las formas de colarse es falsear una cartilla de navegación para subir al barco y luego se quedan como polizones sin figurar en ningún momento entre la tripulación.

No obstante, el polizón siempre resulta una persona hostil para la tripulación y se expone a ser atacado y a permanecer oculto en total precariedad hasta que es descubierto o llega a puerto, como ocurrió con los dos grupos llegados a Canarias.

Desde hace unos días se han puesto en marcha mecanismos extraordinarios de vigilancia en algunos puertos africanos para llevar a cabo este cometido.

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