ESPAÑA

Detienen a 28 personas de una mafia que explotó a 3.000 temporeros

Están acusados de secuestro, esclavitud, tráfico de personas y blanqueo de dinero

La Verdad, , 29-04-2008

La colaboración entre la Guardia Civil y la Policía Judiciaria de Portugal ha permitido detener a 28 miembros de una mafia que ha llegado a explotar a unos 3.000 trabajadores portugueses , empleados en labores agrícolas en La Rioja, Navarra, Álava y Zaragoza.

El Fiscal Superior de La Rioja, Juan Calparsoro; el Fiscal Jefe de Oporto, Antonio Almeida; el magistrado de España en Eurojust, Juan Antonio García Jabaloy, y el coronel jefe de la X Zona de la Guardia Civil, Francisco Arribas, detallaron esta operación, que se inició en 2005.

Entre los detenidos hay 26 portugueses y dos españoles, que serán juzgados todos en Portugal, ya que Eurojust ha decidido que es la jurisdicción más competente, con independencia del lugar en el que se cometieron los delitos, dijo García Jabaloy.

La Policía Judiciaria arrestó a nueve personas en Portugal, mientras que en España la Guardia Civil detuvo a los otros 19, de los que seis ya han sido repatriados a su país y los otros trece no han aceptado ser entregados a las autoridades lusas, ha indicado Calparsoro. Según Almeida, los detenidos son presuntos autores de los delitos de secuestro, esclavitud, tráfico de personas, asociación criminal y blanqueo de dinero, y además, en los diferentes registros se encontraron tres pistolas, dos en Álava y otra en Zaragoza.

Los presuntos explotadores captaban a los temporeros en ámbitos marginales de la zona de Oporto y se aprovechaban de que pertenecían a familias desestructuradas, eran analfabetos o adictos a la droga o al alcohol, ha añadido. Con la promesa de pagarles sueldos bastante elevados, los trasladaban en furgoneta hasta España, donde les alojaban en condiciones «muy precarias» en pisos, casas o barracones, dijo Arribas. Los temporeros no tenían acceso a sus cuentas bancarias y les descontaban del sueldo el alojamiento y la comida. Estaban sometidos a un «régimen de terror», por lo que no se atrevían a denunciar el caso y fueron sus familiares en Portugal quienes presentaron denuncias por su desaparición y con la sospecha de que eran explotados.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)