David contra Goliat

Un guía turístico de Marbella permanece 25 días en el penal de Algeciras después de que un marroquí se 'colara' en su remolque El joven, en libertad bajo fianza, se enfrenta a seis años de prisión

Diario Sur, TEXTO: M. J. CRUZADO / FOTO: JOSELE-LANZA / MÁLAGA, 27-04-2008

EL pasado 19 de marzo David Sobredo dejó de creer en la justicia. Fue en el momento que ingresó en la prisión de alta seguridad de Botafuegos en Algeciras (Cádiz) acusado de un presunto delito de tráfico ilegal de personas tras permanecer tres días en una celda con el marroquí, que según él, se colocó en su remolque cuando pasaba la frontera como guía turístico con un grupo de 16 clientes ingleses.

A partir de ahí, todo ha ido de mal en peor. Después de estar 25 días en el penal como preso preventivo, salió en libertad el 14 de abril bajo fianza de 4.000 euros. Ahora este marbellí se enfrenta a una petición fiscal de entre cuatro y ocho años de cárcel. «Estoy como en un sueño. Si eres débil de carácter una cosa así puede destruirte para toda la vida».

Sin antecedentes penales, este joven de 35 años, ha trabajado para ONGs, participado en labores humanitarias en campos de refugiados, colaborado con Salvamento Marítimo, es un empleado modelo según su propia empresa, ‘Discovery Moto Tours’ con sede en San Pedro Alcántara, y lleva viajando desde hace nueve años a Marruecos sin ningún incidente. «¿Para qué sirve ser un ciudadano ejemplar?», se pregunta. «El inmigrante, que ya había sido expulsado en cinco ocasiones de España, declaró que se metió en el vehículo en un descuido y que no me conocía de nada. Ahora está en su casa. ¿Y yo? Veinticinco días en prisión pendiente de una condena de seis años», explica.

En el banquillo

Su abogado prevé que el juicio no se demore más de dos meses. En la vista oral pedirá la libre absolución de su cliente, aunque David ya está preparado para lo peor. «Nunca debí pisar la cárcel y lo he hice así que ya no confío en la justicia. De lo que estoy seguro es que no llegaré a ningún acuerdo para reducir la condena.Volveré a prisión como entré, proclamando mi inocencia».

Tras salir de la cárcel la empresa lo reincorporó a su puesto pero su pasaporte está retenido. «Soy guía turístico así que no puedo hacer nada. Me han anulado todas las esperanzas. Da igual que quede absuelto; no quiero una indemnización. Nada puede pagar esto».

Su particular infierno empezó en Kenitra (Marruecos) cuando hicieron una parada en una estación de servicio situada en la autopista de regreso a España. Tres empleados, entre ellos David, guiaban a un grupo de turistas en una excursión organizada en moto por Marruecos, un viaje de siete días. Él conducía el remolque con los vehículos acompañado de una compañera del trabajo.

«Un descuido»

Piensa que debió ser en esa parada cuando el marroquí se introdujo en el remolque que no estaba bajo llave. De hecho, recuerda que en plena carretera, una pareja de magrebíes le avisaron de que la puerta trasera del vehículo estaba abierta. Volvió a parar y la cerró. Pasó Tánger sin problemas y al llegar a Tarifa y llegar al control, la Guardia Civil descubrió al inmigrante en el interior del remolque. Se había escondido en una de las maletas de los turistas. Fue entonces cuando lo detuvieron para prestar declaración junto al inmigrante. Según David, «en ese momento no tuve miedo, sólo estaba sorprendido, pensé que todo se aclararía, luego me di cuenta de que no sería tan sencillo».

Los agentes le pidieron la documentación y le comentaron que en un máximo de tres horas podría volver a recoger el remolque tras prestar declaración en el juzgado de guardia de Algeciras. El grupo de turistas recogió sus pertenencias del vehículo y prosiguió su marcha.

En las dependencias policiales compartió habitación con el marroquí apresado. Al tercer día, prestó declaración ante la juez que dictó prisión incondicional argumentando «un elevado riesgo de fuga». Ahora sólo espera que el juicio se celebre lo antes posible.

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