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La raza y su ex confesor complican a Barack Obama

La Voz de Galicia, Tatiana López | Corresponsal, 27-04-2008

| La campaña del senador afroamericano

Cuenta el candidato Barack Obama en sus memorias, Dreams from my father , que su primera angustia racial la vivió con apenas siete años por culpa de un reportaje de la revista Life. «En aquel entonces, cientos de afroamericanos se sometían a tratamiento químico para clarear su piel, en respuesta a un anuncio que les prometía vivir como blancos».

Horrorizado ante las fotografías que mostraban las verdaderas consecuencias de aquel bono exprés al paraíso burgués, el pequeño Obama sintió vértigo y quiso «correr y pedirle a mi madre alguna explicación, pero algo en mi interior me lo impidió».

Casi cuatro décadas después de que el fantasma del racismo perturbara por primera vez el futuro del precandidato demócrata, la sombra de los prejuicios raciales planea de nuevo ante el senador de Illinois, que estos días afronta de nuevo una pregunta repetida desde las primeras semanas de las primarias: «¿Está Estados Unidos preparado para un presidente negro?».

La ruptura de Pensilvania

Hasta el 22 de abril, la respuesta parecía evidente. Obama había conquistado el corazón de estados mayoritariamente caucásicos y avanzaba en su empeño por convertirse en «el candidato de todos los estadounidenses». Pero Pensilvania se cruzó en su camino y los analistas decidieron esta vez echarle la culpa al color de su piel.

La falta de empatía con el electorado blanco de clase media y la amenaza de que la gran América decida quedarse en casa el día de las presidenciales si el nominado es Obama, fue aprovechado por Hillary Clinton para inquirir: «¿Me pregunto por qué el senador Obama no ha podido ganar ni un solo estado obrero?», y blanco, le faltó decir a quien de momento pierde en número de votos y delegados.

Además de afrontar el reto de conquistar el voto blanco, el senador tuvo que lidiar con las críticas del que fue su asesor espiritual durante dos décadas, el pastor Jeremiah Wright, que lo acusó el viernes de jugar a la política. Obama se había distanciado de Wright, después de que este, en unas incendiarias manifestaciones, justificara el atentado a las Torres Gemelas por la política exterior de EE.?UU. y dijese « God Damn America » (‘Dios maldiga América’) por el maltrato que históricamente propinó el país a los afroamericanos.

En su primera entrevista en televisión desde el escándalo, a Wright se le preguntó por las críticas que su pupilo vertió sobre él. El reverendo acabó de un plumazo con la supuesta áurea de su parroquiano. «Él es un político y habla como un político, yo soy un hombre de Dios». Quién necesita enemigos.

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