110 emigrantes de vuelta a su realidad y con sus familiares

El Universo, TUCSON, EE.UU., 26-04-2008

| Reuters

Fueron deportados desde Estados Unidos por encontrarse indocumentados.

El  1 de enero pasado, Segundo Guali Cuji  salió de su casa, en Alausí (Chimborazo), se despidió de su esposa e hijos de 1 año y de 5 meses y viajó a Guatemala por barco tras pagar $ 4 mil a un traficante de personas.

Veintiocho días después, Guali fue detenido por la policía federal de Estados  Unidos en  Phoenix, Arizona, luego de cruzar la frontera con México. Desde entonces pasó en un centro para inmigrantes donde había hacinamiento y recibía malos tratos, afirmó.

Anoche, el chimboracense llegó a Guayaquil en un grupo de   110 emigrantes de diferentes sectores ecuatorianos. Ellos fueron  deportados desde Estados Unidos por encontrarse sin documentos que acrediten su situación migratoria regular en ese país.

Se trata de 84 hombres y 26 mujeres mayores de edad que llegaron alrededor de las 20:30 en una aeronave federal estadounidense, alquilada  para este propósito, por el sistema de transporte de inmigrantes ilegales y prisioneros de la justicia de los Estados Unidos (Jpats, por sus siglas en inglés).

Aunque estaba previsto que llegaran 114 personas, cuatro  se quedaron por  motivos legales y de salud, informó Wilson Carvache, quien los recibió en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en representación de la Secretaría Nacional del Migrante (Senami) del Litoral.

“Yo me fui (a EE.UU.) porque lo que ganaba como cargador en los mercados ($ 7 a $ 10)  no me alcanzaba para pagar comida y arriendo para mi familia”, señaló Guali, luego de un breve interrogatorio en la Policía de Migración del Guayas.

El deseo de mejorar su condición económica también llevó a migrar a Antonio Arrobo, Isidora Álvarez, María Chumba, entre otros ecuatorianos que llegaron anoche.

Muchos dijeron que no volverían a intentar viajar después de los “contratiempos” que pasaron en el desierto tras cruzar la frontera. Otros ni siquiera sabían a los peligros que se exponían porque ni bien pisaron territorio estadounidense fueron detenidos por las policías de migración o la federal.

Los viajeros fueron recibidos por sus familiares que los llevaron a sus lugares de origen, aunque algunos tenían previsto regresar a sus hogares en uno de los dos buses que puso a su disposición la Senami.

Las gestiones de regreso de los 110 deportados fueron realizadas por la Embajada de Ecuador en EE.UU. con los consulados generales en Houston y Los Ángeles, y por la Defensoría del Pueblo.

Aumento
La emigración aumentó en Ecuador en 1999, cuando se produjo una de las peores crisis financieras de  este país.

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