Mendrugo
«Lo ocurrido es fruto de prejuicios hacia los que creemos distinto, sin pensar en el derecho que tiene un desesperado a mentir, con tal de conseguir asilo y quedarse en Europa»
Canarias 7, , 24-04-2008Una vieja máxima del periodismo-basura recuerda: «no dejes que la realidad te estropee un buen titular». Y eso debimos pensar cuando la semana pasada llegó la historia de los ocho polizones subsaharianos que sobrevivieron con mendrugos de pan durante dos meses en manos de unos marineros turcos. Quizás el problema está en dar por ciertas las informaciones con que cada día nos tupen los gabinetes de comunicación. Con las que envían en un solo día podrían hacerse veinte periódicos y no repetir ni una. Cada vez hay mejores profesionales en los gabinetes, excelentes periodistas agotados de largas jornadas y exiguos salarios en las redacciones.
La ecuación de tener un horario, descubrir que existen las calles, el sol, la vida familiar y la posibilidad de desarrollar una vida profesional paralela mientras la cuenta corriente ingresa cantidades respetables funciona como acicate para muchos de los mejores periodistas de este país. Eso no los hace ni mejores ni peores. Son igual de excelentes que antes. Pero ya no trabajan para encontrar la verdad, sino para vender versiones interesadas.
Lo ocurrido esta semana con los polizones del Mira exige un ejercicio de autocrítica, una revisión de los mínimos exigibles en cualquier redacción, donde ya no debería bastar con la versión que nos llega elaborada, masticada, deglutida para que simplemente la defequemos sin mayor esfuerzo. Esta columna es un brindis al sol.
La mayoría de las veces es imposible localizar a la otra parte, contrastar ni una coma, hablar con los protagonistas y la tentación de no publicar sabiendo que la competencia sí lo hará pesa demasiado. Al final, los únicos mendrugos fuimos nosotros o, por no señalar a nadie más, yo. Di por buena la versión que ofreció la Policía y ahora resulta que ni comieron pan, ni fueron engrilletados, ni embarcaron en Dakar y que mucho de lo ocurrido ha podido ser fruto de prejuicios hacia los turcos (más bien hacia cualquiera que creemos distinto a nosotros), sin pensar en el derecho a mentir que tiene un desesperado, con tal de conseguir asilo y quedarse en Europa.
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