No se merecen nada

Deia, Manu Ballesteros Rodríguez - Bilbao, 23-04-2008


>Colaboro con una ONG antirracista, y en una ocasión me encontré con que unos vecinos me solicitaban su apoyo para exponer una queja vecinal al Ayuntamiento, contra una familia de etnia gitana. Como soy muy reacio a estigmatizar a colectivos y a las generalidades, a sabiendas en este caso que los problemas de mala vecindad por suciedad, ruidos, amenazas y amedrentamiento existían, intenté mediar con esta ONG para que se pusieran en contacto con la asociación de Iniciativa Gitana y de esta forma que intercedieran para buscar una solución a este problema. <! – – SEP – – >
Pues bien, una vez informados de quién era esta familia conflictiva, me dijeron, no sin una apreciable frustración, de que “era una familia caótica y desahuciada por la propia asociación gitana, a la que habían desbordado su paciencia, que era un caso imposible, que siempre hacían lo que les daba la gana, y que nada se podía hacer, que por tanto los vecinos si persistieran en llevar una queja formal al Ayuntamiento en contra de esta familia, por parte de la ONG no harían nada en su contra”.
>Todo esta explicación es para hacer un símil de esta familia gitana con ANV (que representan 120 de Euskadi) y de la asociación antirracista con Aralar y Esker Batua (organizaciones con las que simpatizo), para que se dieran cuenta de que en la actualidad el fundamentalista ultranacionalismo vasco es un caso perdido que no se merece nada, por actuar de forma tan indigna y cobarde.

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