La soledad anima a buscar consuelo a 10 alaveses al día en el número de la Esperanza

Diario de noticias de Alava, noemi cuetos, 19-04-2008

Las llamadas al 945 147014 suelen responder a razones de soledad, incomunicación, y problemas psicológicos

vitoria. “Teléfono de la esperanza, ¿dígame?”. “Hola. Necesito hablar. Estoy solo/deprimido/me he peleado con mi mujer/odio a mis padres/ no sé cómo tratar a mi hijo/ estoy embarazada/ soy inmigrante/ se ríen de mí en el colegio/ no encuentro trabajo/ me he gastado 500 euros en una máquina tragaperras/estoy enganchado/ he intentado suicidarme”.

La conversación suele durar unos doce minutos. A veces hace falta hablar por hablar, otras la charla tiene más pretensiones y el interlocutor profesional ofrece consejos ante situaciones críticas o asesoramiento acerca de cómo afrontar momentos difíciles.

En Álava se demanda esperanza por teléfono diez veces al día. Sobre todo los lunes por la mañana. La Asociación Teléfono de la Esperanza y Amistad de Álava lleva al otro lado de la línea 29 años y ostenta por ello la medalla de plata de la Diputación. Los teléfonos están abiertos ininterrumpidamente y alrededor de 20 personas trabajan por turnos para dar respuesta a la demanda. El año pasado atendieron 4.225 llamadas. "Sobre todo recurren a nosotros por temas de soledad, depresión, ansiedad, y crisis familiar. Otros usuarios sufren problemas de salud mental. Y últimamente estamos recibiendo muchas llamadas de inmigrantes que se sienten excluidos. ", explica Silvia, una de las voluntarias de la asociación. También los hay que demandan amigos, asesoramiento en una crisis de pareja o ayuda para salir de una secta.

En cualquier caso, e independientemente del tipo de problemática, el objetivo del servicio es siempre el mismo. “Proporcionar de forma totalmente gratuita, anónima y especializada una ayuda de urgencia a cuantas personas lo soliciten, siendo de atención prioritaria los casos en los que peligra la vida y la integridad física o psíquica de las personas en cualquier situación límite”.

Cada llamada es un mundo, advierten los voluntarios, pero sí hubiera que establecer una tipología de la demanda, hablaríamos de casos de angustia, tensión psicológica, crisis matrimonial, conflictos generacionales, madres solteras, marginación, alcoholismo y drogadicción. Y sobre todo, soledad. Ésos fueron los principales problemas abordados en 2007 por usuarios que llaman sobre todo con la esperanza de encontrar comprensión a su problema, o incluso, vislumbrar a través de la charla, siempre anónima, una posible solución.

En la mayoría de los casos, son mujeres las que solicitan ayuda, y destacan además los usuarios de entre 40 y 49 años. Aunque la necesidad de reclamar consuelo sin compromiso se cuela en todos los grupos de edad. Niños y adolescentes con problemas se pusieron el año pasado al teléfono en el 0,11% de los casos.

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